A día de hoy resulta imposible no hacer uso de algún producto de Google, de Apple, de Microsoft o de Facebook. Paraos a pensarlo por un momento y, después de los terrores que os entren, pensad también en lo mucho que usamos sus productos para hablar entre nosotros, por mensajería instantánea, gracias a las cómodas, bonitas y útiles apps que han puesto a nuestro servicio estas compañías durante los últimos años. El único problema es que son programas bastante inseguros, en su mayoría.

Esto no es una cuestión de no confiar en la seguridad que aplican estas grandes empresas a sus aplicaciones. Puesto que la venta de nuestros datos es clave para su mantenimiento, que nadie más acceda a ellos, menos aún de forma fraudulenta, es una de sus grandes prioridades. Por distópico que todo esto suene, Messenger, WhatsApp, Hangouts y demás son seguras y puedes confiar en ellas el 99% de las veces. En ese 1% de las veces, sin embargo, puede haber alguien con conocimientos avanzados o con la capacidad suficiente de mirar en Google cómo acceder a tus mensajes.

Pantallazos de la app Zando

Aunque las posibilidades sean bajas, todos sabemos el precio que se paga por la filtración de datos o fotos privados, motivo por el cual existe Zendo, una app de mensajería supersegura que no confía en los típicos parámetros de seguridad y que, para que la comunicación entre usuarios sea privadísima y segurísima, exige que establezcamos previamente un encuentro cara a cara y con los móviles en la mano antes de empezar a chatear

Puede ser una medida muy drástica, pero tiene una explicación. Zendo, que ya está disponible tanto en iOS como en Android, usa una encriptación única e intransferible por dispositivo. Es decir, el canal que uses con tu pareja para comunicarte a través de Zendo solo lo usáis vosotros y nadie más puede acceder a él porque se ha creado gracias a un reconocimiento de un código QR a través de ambos teléfonos y por canales directos entre ellos. Suena complicado, pero en resumen es: reúnete con la persona con la que quieres chatear, haced lo que la app dice para crear un chat entre los dos y santas pascuas: ya tienes mensajería súpersegura.

Los tecnicismos de la encriptación de Zendo no nos interesan demasiado, pero sabed que usa  una clave única AES 256bit que comparten los dos dispositivos “encadenados” por Zendo. Esta clave se traduce a un código QR que la app reconoce y ni nosotros la sabemos ni nadie más la sabrá porque se genera solo para tu móvil y el de la otra persona.

Suena muy conspiranoico y exagerado todo esto, pero es una alternativa mucho más eficaz y barata que otros sistemas de seguridad similares. Zendo encripta también con claves AES las fotos que envías mediante este canal seguro, de modo que acceder a estas fotos es virtualmente imposible a menos que te roben el móvil.

A estas alturas, os estaréis pensando: ¿y cómo confío yo en que mis datos no sean compartidos con la empresa propietaria de Zendo? Bueno, esto nunca lo sabremos al 100% pese a que ellos digan que no registran direcciones de mail ni datos compartidos, pero que tengan un auditor externo para su seguridad daría algo más de confianza, incluso si este pudiera ser sobornado, pero aquí ya entramos en más conspiraciones.

¿Quién debe usar esta app? Pues cualquiera que tenga algo de sensibilidad con respecto a su privacidad. Ya os puedo decir que Edward Snowden no ganaría nada usando Zendo porque la NSA es imbatible y va a acceder a tus datos quieras o no, pero si te come por dentro que alguien robe tus fotos en traje de baño que compartes con tus amigos, quizá Zendo sea la respuesta.