Entre el año 1951 y el 1952 José Sacristán entró a trabajar a un taller como mecánico tornero tras la recomendación de su padre al dueño de esta empresa. Y, a pesar de que siempre tuvo claro que esto no era lo suyo y no se le daba demasiado bien, estuvo trabajando siete años.

A su padre no le convencía que se dedicara al mundo del cine y del teatro, pero él aprovechó los 18 meses que estuvo en Melilla haciendo la mili para dejar ese taller y emprender su carrera como actor cuando terminó.

En esta entrevista con Mamen Mendizábal nos desvela cómo fueron sus inicios profesionales y cómo logró llegar a ponerse delante de una cámara.

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José Sacristán también ha desvelado en Palo y Astilla lo que tuvo que hacer cuando era joven para poder dar de comer a su hijo. Y es que "en el teatro ganaba 80 pesetas" y no le "cundía".

Esta entrevista ha finalizado con un momento muy emotivo. Las cámaras han captado al actor haciendo una visita al cementerio en el que están enterrados sus padres y su hermana. Allí les ha dedicado un mensaje muy bonito a cada uno.