Jordi Évole ha entrevistado Alfredo Evangelista, quién fue entrevistado en los 90 por Jesús Quintero desde dentro de la cárcel. El boxeador ha confesado que cayó en el pozo por "las malas juntas".

"Las noches. Volver a Madrid, es que era jodido. Era muy jodido. La noche en Madrid es insoportable. Si no tiras para un lado, tiras para otro y eso te echa a perder", relata.

Dice que el momento en el que se dio cuenta que lo había perdido todo fue cuando le "metieron en la cárcel": "Eso fue lo peor. Hasta lloraba. Después de pegarme hostias por todos lados con todo el mundo, lloraba de rabia, de impotencia, de todo".

Evangelista relata que su familia le ingresaba dinero en la cárcel hasta que se tuvo que buscar un método para sobrevivir. "Haciendo pases, meter cosas para otra persona", señala el boxeador. "¿Eras un camello dentro de la cárcel?", le ha preguntado Évole.

Evangelista ha respondido tajante: "Sí, hay que hacer lo que tienes que hacer para comer y buscarte la vida, para tener un dinero. Es muy jodido. Me pongo a pensarlo ahora todo eso y digo 'las cosas que he hecho, las cosas que he hecho'".

Otros momentos destacados...

José Ramón Gómez Prieto estuvo en la cárcel por insumisión, un delito que no existe actualmente. Él fue entrevistado por Jesús Quintero en el programa 'Cuerda de Presos' y ahora Jordi Évole ha querido encontrarse con él años después.

Tras largos días intentando dar con Jesús Quintero, presentador de 'Cuerda de Presos', programa en el que se ha inspirado Jordi Évole, el presentador se ha desplazado hasta la puerta de su casa. Allí le ha llamado por teléfono. "Estoy aquí, cerquita de tu casa. ¿Tú estás en tu casa? Bueno, es que estoy en la puerta de tu casa. ¿Tú puedes salir un momento?", le ha preguntado.

Javier Salvago, guionista de Jesús Quintero, ha desvelado en 'Lo de Évole' cómo surgieron los silencios en sus entrevistas, un sello personal del periodista que ya se ha convertido en un icono. "Los silencios dependían también mucho de lo que respondía el otro. A veces de lo blanco que se pusiera", ha explicado Salvago, creando gran sorpresa en Évole: "¿Los míticos silencios son de quedarse en blanco?".