Andrea Ropero entrevista a la activista Nogay Ndiaye para conocer la situación en la que se encuentran los migrantes que trabajan como temporeros en Lleida.

Recientemente, el futbolista Keita Baldé se comprometió a pagar el alojamiento de temporeros senegaleses en la ciudad, pero muchos hoteles se han negado a acogerlos. "Ha visto la situación de sus compatriotas y ha decidido colaborar, aportar su granito de arena", explica Ndiaye.

Ella, que ha sido la encargada de gestionar la búsqueda del lugar a través de la asociación Fruita amb Justícia Social, cuenta que estas personas vivían en condiciones "infrahumanas", y que gracias a la acción del conocido futbolista, "se ha creado un altavoz perfecto" para denunciar su situación. "Aun teniendo el respaldo de un futbolista nos encontramos con muchísimas negativas", dice.

"Desde hace prácticamente 30 años estos trabajadores duermen en las calles. Hay un grupo de personas que duermen en cartones. Mientras todos estábamos confinados ellos ya estaban aquí sin fuentes, ni agua potable, ni acceso a un baño público", relata la activista.

También cuenta que son los propios empleadores los que deberían ofrecerles un alojamiento digno, tal y como establece el convenio agrario. Algunos, explica, no lo hacen y hay otras empresas agrarias que "ofrecen una habitación cochambrosa donde ni las ratas ni las cucarachas querrían vivir, rodeados de pesticidas, en lugares en los que habitualmente descansan los animales...".

Ndiaye además explica que los propietarios suelen contratar una mano de obra fija, que son los que tienen contagio, y cuando llegan picos de fruta fuerte contratan o "emplean a más gente". Para ello, dice, suelen utilizar a personas que no tienen papeles, "les pagan en 'b' durante una semana, 12 horas a 40ºC por unos tres euros la hora".

"Todos sabemos que la fruta no se recoge sola y que mayoritariamente en nuestro país la recoge la población migrante", reivindica la activista.

Por último, como profesora de secundaria explica que ha vivido en primera persona el racismo: "He estado en ambos lados he sido la única alumna negra en una escuela y ahora soy la única profesora negra en un sistema que sigue siendo racista. Los adolescentes, en su gran mayoría, no acaban siendo antirracistas".

Otros momentos destacados

En programas anteriores, la reportera se acercó a la realidad de los migrantes y temporeros, que durante la pandemia han 'arriesgado' su vida por 4 euros la hora: "Tenemos familia en nuestros países".

Andrea Ropero también entrevistó a Mohamed Lamine, que además de formar parte del colectivo de trabajadores africanos de Lepe, es uno de los pocos residentes de dicha localización que quiere atender a El Intermedio. "Para ellos es una vergüenza, sus familias no saben que trabajan en estas condiciones", ha explicado.