¿Cómo es vivir en el territorio más remoto del planeta? Es la pregunta a la que ha dado respuesta la usuaria de Twitter 'Azul Místico', que con un hilo en la red social ha contado la historia de la isla de Tristán de Acuña, una "locura de lugar", según ha destacado antes de comenzar su explicación.

A través de un extenso relato, la tuitera ha conseguido trasladar a miles de seguidores a, dando a conocer con todo lujo de detalles las peculiaridades que hacen de esta un archipiélago de lo más interesante. A destacar: cuenta con una isla compuesta por los restos de un volcán y que allí convive una comunidad de 260 habitantes y que la única forma de llegar es a través de barcos.

 

"El pueblo se llama Edimburgo de los Siete Mares (no me digáis que no es súper épico)... pero los habitantes lo llaman simplemente 'el Asentamiento'", ha precisado 'Azul Místico', que ha pasado a relatar la historia y cómo es la vida en esta población, donde "no existen los resfriados" y cuyos habitantes tienen "niveles super altos de enfermedades como asma o glaucoma" por la endogamia que allí se produce.

Este archipiélago, continua la usuaria, fue descubierto por un explorador portugués que se llamaba Tristão da Cunha, y durante cientos de años numerosos países intentaron ocuparla. Pero debido a la dificultad para llegar allí, por la salvaje marea y por los enormes acantilados que componen Tristán de Acuña, “todos se acabaron rindiendo”:

Fue un escocés el que, en el Siglo XIX, viajó a la isla y decidió asentarse allí con su familia y otros cuatro hombres. "William Glass y sus hombres se asentaron, trajeron cerdos y cabras y firmaron una especie de "constitución" en 1817. Para evitar que hubiese hombres superiores o más ricos que otros, todos tenían la misma cantidad de ganado y terreno, y en épocas difíciles lo compartían todo", señala 'Azul Místico'.

 

Cuenta la tuitera, hablando del modo de vida que parece cambiar a ritmo muy lento allí, que, en la actualidad, la principal fuente de ingresos de la isla es una fábrica para enlatar langosta y la venta de sellos. En Tristán de Acuña se habla un dialecto derivado del inglés "con sonidos y expresiones del italiano, neerlandés, afrikaans e inglés americano".

Aunque se dedican a la agricultura y a la ganadería, muchos de los enseres esenciales y otros elementos los consiguen a través de los "nueve o diez" barcos que llegan allí al año. Allí, según añade la usuaria, no hay teléfonos móviles ni cobertura, aunque sí "una conexión pública de 3Mbps accesible únicamente desde el cibercafé de la isla".

También cuentan con supermercado, un hospital, pista de tenis, piscina y una escuela para los jóvenes hasta los 16 años, aunque no hay universidad. Como atracción turística, cuentan con el mismo cráter del volcán, que tiene "forma de corazón". Ante el interés de otros usuarios por este archipiélago, la autora del hilo ha señalado: "Si estáis pensando en mudaros allí, id olvidándoos: para mudarse allí hay que tener consentimiento por escrito de todos y cada uno de los habitantes de la isla".

 

En este enlace puedes leer el hilo completo de 'Azul Místico' sobre la historia y la vida en la isla de Tristán de Acuña.