Hay médicos en España. De sobra. 4.557 aspirantes al MIR, el examen que hacen los licenciados en Medicina para poder formarse en una especialización en la sanidad pública, se han quedado sin plaza en la última convocatoria para incorporarse en esta semana de septiembre. Y no es porque no hayan "aprobado" el examen, sino porque no hay plazas suficientes: en todo el Sistema Nacional de Salud se han adjudicado 7.615 plazas, o dicho de otra forma, solo han conseguido acceder el 63% de los 12.172 aspirantes que han superado la nota de corte.

El resto tendrá que esperar a la siguiente convocatoria, o bien buscar algún puesto en la sanidad privada que no requiera especialización, pero de momento ya se topan con el primer cuello de botella de una formación en la que emplearán por lo menos diez años de su vida.

En esta convocatoria 2019/2020 se han presentado al examen 14.187 licenciados en Medicina para una oferta de 7.615 plazas entre todas las especialidades. 12.172 de ellos han conseguido "aprobar", pero eso no significa obtener plaza, sino tener la oportunidad de conseguirla al entrar en la lista.

Es lo que llaman número de orden. La lista corre, y una vez les contactan, hay algunos que no aceptan por no haber hueco en la especialidad o destino que desean. Y así siguen llamando hasta ocupar toda la oferta. Este año, y terminada la adjudicación, todavía han quedado 2.874 aspirantes que no han tenido ni la posibilidad de elegir plaza.

Por esa misma razón el sector sanitario no entiende que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, dijera el pasado lunes, tras la reunión con el presidente del Gobierno, que "no hay médicos en España". Y que no los hay, según dijo, "porque no hay oferta educativa". Al revés, lo que dicen los datos anteriores es lo contrario: "Lo que hay es un excedente de licenciados", asegura Sheila Justo, responsable de Médicos Jóvenes y MIR en la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). En España hay 44 facultades de Medicina, la mitad de ellas abiertas en los últimos diez años, según CESM.

Cada año se licencian entre 6500-7000 estudiantes de estas facultades, pero muchos de ellos repiten año tras otro su aventura de intentar acceder al MIR, como Adolfo, residente en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que consiguió entrar hace dos años tras dos intentos. Algunos de sus compañeros han tardado hasta cuatros años en acceder.

Esta situación con el examen MIR no es nueva, de hecho, esta convocatoria es la que de entre todas las de los últimos años, como se puede ver en el siguiente gráfico.

Además, en los cuatro últimos años, 11.296 aspirantes se han quedado a las puertas de conseguir plaza tras pasar el examen, según se desprende del último informe sobre el acceso al examen MIR que elabora anualmente el Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada.

El segundo cuello de botella: las contrataciones tras el MIR

No obstante, los profesionales sanitarios consideran que la solución no parte únicamente por ofertar más plazas MIR, ya que después de esta primera barrera surgen otras nuevas, como explica Vicente Mata, director del informe citado: "De nada vale formar a los especialistas si luego los contratos son muy precarios. Es necesario más plazas para acceder a la formación, pero también que la administración se ponga las pilas para que no se marchen".

"Aumentar el número de plazas no aporta ningún beneficio si al acabar el MIR se van". Así lo explica Justo: "A todos nos han ofrecido salir al extranjero con condiciones mucho mejores".

"Me llaman para decir 'oye que me ofrecen una mierda, me voy a ir'"

Los sindicatos médicos llevan años pidiendo mejoras en las contrataciones a los médicos residentes para evitar el éxodo a otras comunidades o al extranjero, pero con más motivo desde el colapso vivido con la pandemia. Lo cuenta Justo a partir de las demandas que les llegan de los propios residentes: "Me llaman para decir 'oye que me ofrecen una mierda, me voy a ir'".

Por eso exige que escuchen a los profesionales: "Ayuso dice que no hay médicos, pero en junio ya dijimos que contratasen a todos los residentes ante un siguiente brote". Los profesionales pidieron un aumento de las plantillas para que el sistema de salud se pusiera al día en el resto de disciplinas tras el colapso causado por el coronavirus: "Dijimos que reforzaran las plantillas, hacer una planificación diferente a la de otros años, para que no hubiera más retraso si había que paralizar la actividad de nuevo".