Isabel Díaz Ayuso presumíaesta semana de que Madrid tiene uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, pero la realidad es que su atención primaria se encuentra entre las más debilitadas de España: es la comunidad autónoma que menos gasta proporcionalmente en Servicios de Atención Primaria, justo en un momento en el que este sector sanitario va a afrontar el principal peso de la gestión de la COVID-19. Además, su medicina de familia, enfermería y pediatría son de las que más carga de trabajo soportaban ya antes de la llegada del coronavirus, según las estadísticas que recoge el Ministerio de Sanidad.

La Atención Primaria de Madrid afronta una complicada situación en los próximos meses: con un déficit de personal pre-pandemia, ahora se suma la responsabilidad de la detección y el seguimiento de los pacientes COVID-19. El refuerzo de 600 profesionales anunciado por la presidenta de la Comunidad de Madrid parece no ser suficiente para equilibrar los esfuerzos que se añaden a una plantilla que ya estaba saturada antes del coronavirus. Y es que tanto las cifras como los sanitarios ponen de manifiesto que la Atención Primaria madrileña necesita más recursos.

El 'antes' de la pandemia: personal saturado y déficit de plantilla

Madrid es la Comunidad que menos recursos dedica a la atención primaria: un 11,6 % del gasto sanitario, casi dos puntos por debajo de la media española, un 13,5. Si bien las CCAA que más destinan a este sector son las que tienen mayor dispersión de la población, en general, no es así en todos los casos; por ejemplo, el País Vasco dedica un 14%, como se puede ver en el gráfico inferior.

Y el gasto repercute en todo lo demás. Madrid es también una de las comunidades que más población asigna a sus facultativos, lo que se traduce en más presión para sus médicos. Una presión que han vivido de forma especial durante la crisis sanitaria, al ser la región más castigada por el coronavirus.

La atención primaria ha hecho el seguimiento de los pacientes infectados durante el pico de la epidemia, y será la que lo siga haciendo con los nuevos casos sospechosos y los pacientes ya curados pero con secuelas de la enfermedad.

En el conjunto de la atención primaria, Madrid es la tercera comunidad con más habitantes asignados a cada profesional: cada médico de familia tenía en 2018 (último año disponible) 1.557 habitantes asignados, frente a los 1.360 de la media española. En enfermería, por ejemplo, es la que más carga de habitantes tiene, y en pediatría es la segunda por detrás de Ceuta y Melilla.

Además, el índice anterior se agrava aún más en Madrid porque el 60% de sus turnos son de tarde. Esto hace que muchos profesionales se acojan a reducciones de jornada para conciliar la vida personal y familiar, y por tanto, las horas "reales" de atención sean menos, según explica José María Molero, médico de familia y Secretario General de la Asociación Profesional de directivos y Médicos de Madrid (SIME-CSIT UP).

Un índice que ha aumentado en los últimos ocho años en medicina de familia, pediatría y enfermería, como vemos aquí debajo.

Sin embargo, el Observatorio del Servicio Madrileño de Salud refleja que la presión asistencial (cuántos pacientes de media ve un profesional en un día) fue menor en 2018que en el año anterior en los tres principales ámbitos de la atención primaria. Desde entonces, la plantilla ha aumentado ligeramente: el pasado mes de abril había 132 médicos de familia (3,3%), 21 pediatras (2,3%) y 174 enfermeras (4,8%) más que en el de 2018.

De hecho, la Comunidad de Madrid arrastraba de antes un déficit de personal de 269 médicos y 105 pediatras. Un total de 374 plazas vacantes que la propia Gerencia de Atención Primaria reconocía en un informe de abril de 2019 y que un año después siguen sin cubrirse. En la última reunión sectorial del 19 de mayo, el viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19 de Madrid, Antonio Zapatero, aseguró que hay intención de aumentar la plantilla en los centros de salud con 335 médicos, 200 enfermeras y 110 administrativos.

"Antes de la pandemia habríamos necesitado 600 médicos de familia para equipararnos a la media española"

Pero ni ese aumento de personal parece bastar para suplir la carencia de profesionales de la medicina más cercana al ciudadano. Molero calcula que, ya antes de la pandemia, "habríamos necesitado unos 600 médicos de familia, otras tantas enfermeras y 150 pediatras" para equipararnos a la media española. Todo eso para trabajar en una situación normal. Con las funciones añadidas para la detección y seguimiento del coronavirus a partir de ahora, desde su sindicato estiman que harían falta "como mínimo" otras 600 personas más en medicina de familia, 100 en pediatría, entre 500-660 en enfermería y unos 80-90 auxiliares de enfermería. También añade que debería haber 250 profesionales administrativos más.

Además de pedir de forma "urgente" un refuerzo de la plantilla, la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) solicitó en la reunión sectorial otras medidas para mejorar esta parcela de la sanidad; una de ellas es implantar el teletrabajo, algo que Alicia Martín, presidenta Atención Primaria de AMYTS, asegura que han pedido en multitud de ocasiones. Otra, descargar de papeleo a los médicos: "Que las bajas se den desde otros testamentos".

'Recursos humanos' es el único motivo de reclamación que ha aumentado en Madrid en los dos últimos años

Martín demanda que la gerencia de primaria "cuide su capital humano", ya que, en su experiencia, no se escucha lo suficiente las demandas del sector y los médicos están "absolutamente exhaustos": "Hemos escrito más de 130 cartas y solo se ha contestado a dos".

Parece además que esta escasez de personal no pasa desapercibida entre los pacientes: los "recursos humanos" es el único motivo de reclamación de los pacientes que ha crecido en los dos últimos años. El 13% de las reclamaciones son por este motivo, detrás de "disconformidad con la asistencia".

El 'durante' de la emergencia sanitaria: cierre de centros, médicos de familia a IFEMA y bajas sin cubrir

"Somos un gobierno que tomó medidas desde el primer día". La presidenta Ayuso escribía esto en un tuit la pasada semana, justo al día siguiente de conocer la segunda negativa del Ministerio de Sanidadpara que Madrid pasara a la fase 1 de la desescalada.

Sin embargo, enatención primaria las medidas no llegaron tan pronto. A 15 de abril, a la falta de personal preexistente había que sumar 326 médicos y 267 enfermeras de baja por COVID-19, además de los enviados a IFEMA, pero solo se habían contratado 20 médicos y 80 enfermeras para atención primaria. Son datos que recoge el sindicato médico AMYTS en el informe sobre la Mesa Sectorial del 17 de abril.

Aunque se han evitado lo más posible las consultas presenciales, la atención primaria no ha estado parada durante la crisis sanitaria. El Gobierno regional llevó a cabo una reorganización para nutrir el hospital de IFEMA y derivó a un "centenar" de profesionales de primaria. En esa reorganización también se cerraron centros de salud y consultorios, y a 20 de mayo 70 de ellos aún siguen cerrados o tienen un horario limitado.

Y el 'después': ¿de dónde van a salir los médicos que hacen falta?

Fuentes de la Consejería de Sanidad aseguran a laSexta.com que la atención primaria madrileña está "capacitada" con el refuerzo de "600 personas en Primaria y 172 en Salud Pública" que plantea el protocolo de seguimiento de la COVID-19: se están haciendo "entre cuatro y cinco PCR por centro de salud al día, 1.300 pcrs de media al día entre los 306 dispositivos de Primaria que están abiertos". Confirman asimismo que los refuerzos de Primaria salen de los 10.000 contratos "que ya están en vigor y que se van a prorrogar".

Ese optimismo no es compartido por los profesionales del sector. A principio de semana, un grupo de sanitarios de atención primaria solicitaban mediante una carta una serie de requisitos necesarios para hacer frente a posibles rebrotes del coronavirus bajo el título 'Queda mucho por hacer', entre los que se encontraba una "disminución de la carga burocrática", pero sobre todo un aumento de "recursos humanos".

Pero a la vez que piden más personal, el sector reclama mejores retribuciones y contratos más estables, ya que todavía muchos de los residentes que acaban su formación plantean marcharse a otras comunidades o al extranjero porque hay mejores condiciones, según explica Sheila Justo, presidenta del Sector Médicos Jóvenes y MIR de AMYTS.

Es el mismo horizonte que plantea José María Molero: "La realidad es que no hay médicos, no tenemos para cubrir porque las condiciones de trabajo han hecho que se vayan, solo contamos con los residentes de familia, que terminan ahora, y los de pediatría". Las bolsas de enfermería y auxiliares "sí parecen estar satisfechas", asegura.

Un sanitario protegido con guantes sostiene un muestra para realizar un Análisis PCR

La comunidad de Madrid ha renovado los 10.000 contratos de refuerzo hasta diciembre, pero para este médico de familia habría que ofrecerles al menos un año o dos de contrato e incluso que fueran plazas estructurales y no temporales: "Aunque la pandemia pase, no van a sobrar", sostiene.

La lista de quejas continúa: la COVID-19 no se considera enfermedad profesional en los sanitarios, lo que afecta a las indemnizaciones en los casos de fallecimientos o secuelas graves: "Los sanitarios no nos hemos contagiado en el supermercado", denuncia Alicia Martín, "sino por falta de protección". Esto sucede a escala nacional, pero supone un añadido a sumar al descontento.

Y con estos recursos, se avecina una temporada de mucho trabajo para la atención primaria: se hará test a las personas que muestren cualquier síntoma que pueda vincularse al coronavirus, incluidas la diarrea o cefalea. Y a partir de ahí se inicia el proceso, que describe este doctor: "Hay que citarle, darle de baja, ver el resultado, si es negativo se acaba, pero si es positivo sigue el proceso, hay que cumplimentar cuatro protocolos, hacer el seguimiento y seguir atentos a los contactos de domicilio". Una temporada, por cierto, que incluye el cercano verano, en el que habrá que cubrir las bajas por vacaciones.

Un escenario que se antoja difícil ya solo con que todo vaya bien. ¿Y si viene un brote? "Y sin brote, ahora mismo no vamos a poder", sentencia este médico.