Saturno era una especie de cocodrilo del Mississippi que habitaba en el zoo de Moscú y que murió a los 84 años el pasado 23 de mayo. Sin embargo, la historia de Saturno es digna de contar y no sólo por su longevidad, un dato ya destacable puesto que esta especie tienen una esperanza de vida de entre 30 y 50 años en su hábitat, sino por su historia.

Nacido en Estados Unidos, este caimán sobrevivió a los bombardeos durante la II Guerra Mundial en Berlín y acabó viviendo en el zoo de Moscú desde 1946, donde lo han definido como un 'cocodrilo trofeo'. Una recompensa de guerra para los Aliados a las Fuerzas del Eje, que toma aún más relevancia cuando, según el mito, el caimán pertenecía a Adolf Hitler.

 

Superviviente de la II Guerra Mundial

El cocodrilo Saturno nació en Estados Unidos en 1936 y poco después fue trasladado al zoológico de Berlín. Sin embargo, la capital de la Alemania nazi sufrió importantes bombardeos de las fuerzas aliadas. Según la BBC, durante la Batalla de Berlín, concretamente en la noche del 22 al 23 de noviembre de 1943, las bombas provocaron importantes daños en las zonas al oeste del centro de la ciudad, incluido el distrito de Tiergarten, donde se encuentra el zoológico.

Aquel ataque hizo que Saturno se escapase del zoo, pero lo que nadie ha descubierto nunca es cómo sobrevivió hasta ser encontrado en 1946 por las fuerzas británicas tras finalizar la contienda. Cuesta imaginar de qué se pudo alimentar y dónde pudo esconderse durante tres años en una ciudad devastada por la guerra.

Tras su hallazgo, fue entregado al ejército soviético, quienes lo trasladaron al zoológico de Moscú, donde ha permanecido hasta su muerte.

¿La mascota de Hitler?

El zoo de Moscú ha manifestado en sus redes que "cuando Saturno llegó a Moscú, inmediatamente nació el mito de que supuestamente pertenecía a la colección personal de Hitler". El escritor ruso Boris Akunin escribió sobre ello dándole fuerza a dicha hipótesis e incluso se llegó a decir que el caimán nunca estuvo en el zoo de Berlín.

Sin embargo, no hay pruebas de que Saturno perteneciese a la colección de Hitler pero sí de que el genocida visitase al cocodrilo en el zoo en varias ocasiones, ya que el líder nazi era aficionado a visitar el acuario de los reptiles.

Desde el zoo han contado esta leyenda como algo anecdótico afirmando que "incluso si teóricamente hubiera pertenecido a alguien, los animales no están involucrados en la guerra ni en la política, por lo que es absurdo culparlos por los pecados humanos".

Al principio de su llegada a Berlín lo apodaron 'Hitler', aunque finalmente fue llamado ‘Saturno’. Aunque no hay pruebas, se dice que el nombre rinde homenaje a la Operación Saturno, una operación militar llevada a cabo por el ejército de la URSS en el frente Oriental de la II Guerra Mundial.

Secuelas de guerra

Según la información recogida por El Mundo, Saturno era un animal inseguro y miedoso. Los cuidadores del zoo recuerdan que cuando Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa entre 1991 y 1999, mandó sacar los tanques a las calles en octubre de 1993 durante su pulso al parlamento, Saturno lloró al escuchar y percibir la vibración de los carros blindados cuando pasaron por el zoo. Sus cuidadores no supieron deducir si se trataba de las secuelas que le dejó la guerra o de una simple amenaza que sintió el animal.