Chillarón del Rey, en Guadalajara, se queda sin agua cada verano y la situación, ha empeorado todavía más. "Este año se ha agravado la situación en Guadalajara. Entonces la diputación con los camiones cisterna que tiene no nos puede traer algún día toda el agua que necesitamos", dice Julián Palomar, alcalde de la localidad.

La solución llega por carretera, en camiones cisterna, aunque no siempre es suficiente: "No podemos ducharnos, no podemos regar los huertos, no podemos hacer nada", explica un vecino.

A pocos kilómetros del pueblo, en el embalse de Entrepeñas, el pantano se queda sin agua. El nivel ha bajado tanto, que el viaducto de Entrepeñas ha quedado irreconocible. A finales de los años 60, en este pantano se realizaban deportes acuáticos y con el tiempo se convirtió en una zona turística. Pero la extracción de agua y el aumento de temperaturas hace que nos encontremos cada verano con imágenes casi desérticas.

La falta de precipitaciones está llevando a nuestros sistemas hídricos al límite. Sólo durante este verano, la capacidad total se ha reducido casi 11 puntos. Entre los ríos más afectados se encuentran el Duero, el Júcar y el Segura. En Valencia, el embalse de Contreras también está bajo mínimos, su capacidad se encuentra por debajo del 14%. "Así tal cual poco se puede hacer para el campo, y necesitamos el campo para vivir", cuenta una vecina.

La sequía también afecta al norte del país de manera dramática. El pantano del Ebro está al 31% de su capacidad, menos de la mitad que el año pasado. "Yo llevo 42 años aquí y, la verdad, jamás en mi vida lo he visto tan bajo como este año", dice un vecino. Se espera que las lluvias de los próximos días mejoren la situación de los embalses.