Científicos de agencias federales, locales y de grupos sin fines de lucro trabajan en la restauración de los arrecifes de coral que rodean a Puerto Rico y que fueron afectados por las fuertes marejadas provocadas por los huracanes Irma y María.

Tras el paso de Irma, las labores de reparación en las llamadas "selvas del mar" se concentraron en pegar 5.000 fragmentos de arrecifes vivos que fueron afectados en el este y noreste de Puerto Rico y las islas-municipios de Vieques y Culebra.

Sin embargo, los trabajos se detuvieron por el huracán María, que pasó dos semanas después de Irma. El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales estimó en 2007 que el valor de los arrecifes de coral del noreste de Puerto Rico era de cerca de 1.800 millones de dólares.

"Las agencias y los científicos estamos preocupados y ocupados en reparar la mayor cantidad de arrecifes y desarrollar los proyectos de restauración", dijo Díaz.

Como parte de la evaluación de daños, el Gobierno de Puerto Rico solicitó fondos a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

Fue entonces, según dijo Díaz, que FEMA asignó 850.000 dólares, marcando la primera vez en la historia que la agencia federal aporta ayuda económica para la evaluación de daños y ejercicios de pegamento de los arrecifes o fragmentos de unidad.

"Es un cambio de paradigma para las aseguradoras que ya se han dado cuenta que los sistemas naturales sufren, situación que los científicos llevamos diciendo por décadas sobre los arrecifes como defensa de las áreas costeras", indicó Díaz sobre estos cuerpos.

Los equipos de evaluación encontraron daños estructurales a corales individuales y a los arrecifes, al igual que grandes acumulaciones de sedimento, lo que puede evitar que los corales reciban suficiente luz del sol.

Y los arrecifes, además de ser afectados por las fuertes marejadas provocadas por los huracanes Irma y María, ya estaban en muy mal estado debido al calentamiento global y la acción humana, lo que ha llevado a expertos a denunciar el peligro que corre ese ecosistema.