Como cada 28 de febrero, miles de personas celebran el Día de Andalucía, que conmemora la votación del pueblo andaluz para conseguir la independencia de la región en 1980. Banderas blancas y verdes en los balcones o pan con aceite en los colegios son algunas muestras del orgullo andaluz que reluce en esta jornada.

Una tierra que derrocha arte por los 'cuatro costados' y que ha sido la cuna de grandes artistas a lo largo de la historia: Picasso, Velázquez, Góngora, Lorca o Alberti son solo algunas de las grandes figuras andaluzas de la historia. Entonces, ¿por qué el estereotipo que existe del andaluz no se corresponde con esta imagen?

De la Reconquista a los viajeros románticos

Andalucía ha convivido siempre con estereotipos de todo tipo. Ortega y Gasset, en su Teoría de Andalucía, ya calificaba a los andaluces como "hedonistas", "perezosos" y "holgazanes". La realidad, tristemente, es que estos estereotipos que todavía a día de hoy persisten. Pero ¿dónde y cómo nacen estos prejuicios que han distorsionado la imagen de los andaluces?

Alberto del Campo Tejedor, autor del libro La Infame fama del Andaluz (Almuzara, 2020) y profesor de antropología en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), explica a laSexta.com el origen y el por qué este prejuicio hacia los andaluces.

"Desde el siglo XV y siglo XVI hay una imagen del andaluz que es muy similar a la que hay actualmente", explica Tejedor. "Las razones son variadas, pero quizá la más importante es el discurso españolista que se construye desde Castilla. Andalucía ha sido históricamente un lugar de mezcla y, por ello, en una España donde el mito de la limpieza de sangre tenía mucha importancia, este fue uno de los factores que hizo que los andaluces fueran vistos como gente de poco fiar y que tenía que fingir incluso su conversión", cuenta al otro lado del teléfono.

Por tanto, desde ese momento se empieza a forjar la imagen que tenemos actualmente del andaluz "vinculado al embustero, al que engaña, al falso frente a la teórica honestidad del castellano viejo". Un castellano viejo que tenían que mentir sobre su origen y su pureza de sangre y sin embargo no se creó la imagen de ellos de que eran mentirosos, señala nuevamente Tejedor.

Posteriormente, los viajeros románticos consolidarían el tópico de los andaluces con sus viajes a Europa del sur, concretamente a Andalucía, por su exotismo respecto a su país. Así lo explica Isidoro Moreno, catedrático de Antropología de la Universidad de Sevilla e investigador de la cultura andaluza, a laSexta.com. Una imagen mitificada de Andalucía como un lugar pintoresco, castizo y agitanado que nada tiene que ver con la modernidad e industria.

Los claroscuros del estereotipo

Para Tejedor, los estereotipos son "una deformación caricaturesca, una exageración interesada que se crea desde la cultura hegemónica hacia la cultura subalterna". Sin embargo, son ambivalentes y no tienen una única lectura negativa o positiva, explica.

Por un lado, los andaluces tienen el estigma de gente ociosa y de no fiar, pero por otro lado también el de ser gente artística y que sabe vivir mejor. "En Andalucía más allá del tópico se ha tenido en mucha consideración la creación artística frente a los valores de trabajo, disciplina y ahorro que era más propicio en los castellanos", argumenta el profesor sevillano a laSexta. Como expone, en muchos pueblos de Andalucía todavía muchos padres sueñan con que su hijo sea cantaor, sabiendo que no tendrá mucho dinero pero sí está muy valorado y tiene mucha reputación. En el resto de España, dedicarse al arte tiene incluso connotaciones negativas.

Para él la explicación es, quizá, la mezcla de diferentes culturas que existía en la región. "En Andalucía las clases bajas del siglo XV y XVI llegaron a la conclusión de que únicamente a través del ingenio podían progresar. Aquí, respecto a otros lugares, se sigue viendo bastante bien si alguien logra ganarse la vida con ingenio y arte porque no tiene otra manera".

Ese hecho marcó fuertemente la personalidad del pueblo andaluz, destacando el trabajar para vivir y no vivir para trabajar, como se concibe en otros sitios. "Aquí alguien que su única aspiración es trabajar y ahorrar se le llama 'el agonías' o 'el jartible'", explica el profesor sevillano. "Entonces en gran medida la concepción del trabajo está más desvalorizada. El estereotipo nace de esta mentalidad, pero no quiere decir que los andaluces sean vagos e indolentes", prosigue.

Alberto del Campo Tejedor destaca los claroscuros del estereotipo andaluz y señala que escribiendo La Infame fama del Andaluz se dio cuenta de ello. "Tiene tantos rasgos despectivos y estigmatizantes como otros que lo elevan a la quintaesencia de lo español y lo artístico".

La 'identidad desbordada' de Andalucía

Por su parte, Moreno coincide con Tejedor en la consideración de Andalucía como la "quintaesencia de lo iberico y lo español". El catedrático explica que "los andaluces, siguiendo con el exotismo, se toman como reflejo de la cultura general de España. Con lo cual hay dos vertientes: negar la diversidad cultural dentro del estado español y enmascarar la propia cultura andaluza".

Desde entonces, se ha intentado ligar las costumbres y particularidades andaluzas a la imagen de todo un país, una "vampirización por parte de España". "En los tiempos de Fraga como Ministro de Información y Turismo se popularizó el eslogan "Spain is different". Pero 'Spain is different' porque 'Andalucía is different'", señala el antropólogo.

"Lo andaluz específico se convierte en español genérico. Algunos lo han llamado la 'identidad desbordada' de Andalucía que se extiende a todo el país", concluye.

El síndrome del colonizado

Sin embargo, los dos antropólogos coinciden en que lo peor del estereotipo es la interiorización. Isidoro Moreno explica el 'síndrome del colonizado', una especie de "síndrome de estocolmo colectivo que hace que los pueblos como el andaluz asuman la imagen que dan de ellos los dominadores". Por eso muchos andaluces asumen el propio estereotipo que nace fuera.

Con el acento andaluz es donde más es notable este síndrome. ¿Por qué se critica el andaluz si en cada comunidad adaptan el castellano a su manera? ¿Es más criticable que un laísmo, leísmo o dequeísmo?

"Es de todos sabido que quien habla en andaluz en una serie de televisión o película, normalmente, son personajes de bajo nivel educativo", destaca Moreno. Si nos fijamos en el personaje de Cletus de Los Simpsons o los vándalos de Desencanto tienen doblaje andaluz. Se asume el acento propio de Andalucía a una jerga de 'paletos' sin ninguna educación e incultos.

 

Además, señala que históricamente el andaluz tenía que "disimular u ocultar el acento". Incluso a día de hoy, mucha gente tiene interiorizado que en determinados ámbitos, sobre todo académicos, es preferible ocultar el habla andaluza. En la misma línea, Tejedor apunta que "en los medios de comunicación se ve muchísimo cualquier andaluz intenta hablar como un madrileño porque existe la visión despectiva que el acento andaluz es más de 'paleto'.

Asimismo, este prejuicio está latente también por parte de élites andaluzas y medios de comunicación. "Quieren quedarse con algunos elementos de la cultura andaluza pero combatir otros. Destacan el saber vivir y el arte pero ocultan otros elementos que han sido tomados como despectivos. Yo no oigo a nadie en Canal Sur que ceceé o seseé ", destaca Tejedor.

Para Moreno lo que realmente consiguen es "perpetuar la amnesia colectiva y el síndrome del colonizado". Con el reciente anuncio de Cruzcampo de su campaña 'Con mucho acento', el antropólogo sevillano opina que es lo mismo que hacen en medida las instituciones políticas y medios de comunicación. "Hablan del acento para no hablar de lengua y poderío para no hablar de poder. Esto tiene una intencionalidad política clarísima: que la gente confunda la lengua con un simple acento y el poder en algo folklorizado".

 

Seguramente, si eres andaluz todo esto no te enfada pero te da mucho 'coraje'. Pero nada más lejos de la realidad. Como afirman los antropólogos Tejedor y Moreno, Andalucía es una tierra llena de riqueza cultural, de arte, de pluralidad y de buena gente, por mucho que los prejuicios quieran opacarlo, y hoy celebra su día.