No es un cambio de Gobierno al uso, sino un vuelco total a la legislatura; un antes y un después en el mandato de Pedro Sánchez con una intención clara. No son pocos los dirigentes y expertos en comunicación política que ven en el movimiento radical anunciado este sábado por el presidente del Gobierno un guiño directo hacia su partido. A falta de que este lunes tomen posesión de su cargo, Sánchez ya ha presentado de forma repentina un gobierno más socialista; más joven, feminista y ecologista. ¿Vuelve el PSOE? Todo parece indicar que sí, viendo el carácter de esta remodelación.

Pero ¿qué razones le han llevado a modificar de forma tan pronunciada el esqueleto político ? Son varias, pero entre ellas cabe destacar el evidente desgaste que ha sufrido el que hasta ahora era el equipo que acompañaba a Sánchez. Un equipo con un objetivo claro: salvar al país de la pandemia de coronavirus e iniciar cuanto antes la recuperación económica -y por tanto social- del territorio. De ese notorio agotamiento político ha nacido una necesidad de reactivación, de revitalizar el Gobierno, pero en base a un golpe de mando contundente: nadie es imprescindible. Así lo ha demostrado a la hora de prescindir de dos de sus pilares fundamentales, José Luis Ábalos y Carmen Calvo.

La hasta este sábado vicepresidenta primera ha sido una de las figuras más cercanas al presidente. Suya es la nueva Ley de Memoria Democrática que llegará este martes al Consejo de Ministros. En este sentido, Calvo abandona el Gobierno dejando abiertos al público los Jardines del Pazo de Meirás y jugando un papel clave en la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. Fue además la interlocutora con los independentistas en el conflicto catalán. En contraposición, muy sonados han sido en los últimos meses sus desencuentros con Irene Montero, especialmente en lo relativo a la aprobación de la ley trans.

De igual forma se ha situado en la puerta de salida Ábalos, otro de los pesos pesados de Sánchez que no sólo ha cesado en su cargo como ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, sino también como secretario de Organización del PSOE. Su visita a la vicepresidenta de Venezuela en el aeropuerto de Barajas, que primero negó, le pasó factura. Ábalos sale sin haber podido presentar la Ley de Vivienda, enrocada por la falta de consenso con Unidas Podemos. Tampoco hay que obviar a otro de los incondicionales de este Gobierno, Iván Redondo, aunque en este caso fue por voluntad propia. A Sánchez se le ha ido su mano derecha, quien le aupó en las primarias socialistas. El constructor de la exitosa estrategia que le ha llevado a la Moncloa -no sin grandes esfuerzos-.

Nombres que recuperan la esencia socialista

Ahora, con la marcha de Calvo, Ábalos y Redondo y con los nuevos nombres confirmados, se puede afirmar que Sánchez busca en esta operación la hiperactivación del PSOE; al mismo tiempo, separarse un tanto de esos perfiles técnicos e independientes que tanto reivindicó cuando hizo gala de su primer equipo de Gobierno. Porque, a diferencia de lo exhibido en 2018, a los ministros que en pocas horas obtendrán la designación oficial les une una clara vinculación con el Partido Socialista. Es el caso de Isabel Rodríguez, alcaldesa de Puertollano que pasará a ocupar la cartera de Política Territorial.

Rodríguez fue secretaria general de la Comisión Ejecutiva Provincial de Juventudes Socialistas de Ciudad Real, y en las elecciones de 2004 obtuvo un escaño al Senado por Ciudad Real, en las filas del PSOE, convirtiéndose así en la senadora más joven de la historia de España. En la misma posición se encuentra la alcaldesa de Gavà (Barcelona), Raquel Sánchez, que ha sido militante del PSC desde 2003 y a partir de este lunes será ministra de Transportes y Agenda Urbana en sustitución de Ábalos. O el propio Félix Bolaños, persona muy cercana a Sánchez que milita en el PSOE como afiliado en Madrid. Además, fue miembro del Comité Regional del PSOE de Madrid y secretario de la Fundación Pablo Iglesias.

Pilar Alegría también forma parte clara de estos ejemplos. Miembro del PSOE desde una época temprana, ha formado también parte de la Ejecutiva Federal del PSOE entre 2008 y 2012 en calidad de vocal. Asimismo, ejerció como secretaria de Educación en la Ejecutiva Regional del PSOE de Aragón y fue diputada por Zaragoza con el mismo partido entre 2008 y 2015. Unido a ello, fue nombrada secretaria de organización del PSOE-Aragón, entre otros cargos. Y Diana Morant, actual alcaldesa de Gandía y futura ministra de Ciencia e Innovación. Inició su carrera política en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en junio de 2011, cuando aún no había cumplido ni los 21 años, y ha ido escalando puestos en el partido a lo largo de la última década.

González Laya, Uribes, Pedro Duque, Juan Carlos Campo o Isabel Celaá también salen del Gobierno de Sánchez

Así las cosas, con esta remodelación profunda del Gobierno de coalición, la nueva fotografía del equipo que acompañará al presidente en su último tramo de legislatura se aleja, y mucho, de la anterior imagen del equipo de Gobierno que se tomó en febrero de 2021. Porque, contando a los ya mencionados, en total se han producido ocho cambios notorios en la estructura de Gobierno que tienen tanto interés por los que entran como por los que salen. Entre ellos, Arancha González Laya, hasta este sábado ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, lastrada por la crisis internacional con Marruecos. Fue ella quien apostó por acoger a Brahim Ghali, el líder del Frente Polisario gravemente enfermo de COVID, y suyo fue el acuerdo por el que España y Reino Unido fijaron el nuevo marco de relaciones entre Gibraltar y la UE después del Brexit.

Su sustituto será José Manuel Albares, actual embajador de España en París -y ya asesor de Sánchez desde las elecciones generales de 2015-. Marcha también el que todavía es ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Uribes, que en su despedida a través de redes sociales ha asegurado haber sido "un honor" ocupar ese cargo y ha afirmado que ha puesto "el alma" y todas sus "capacidades" en "tiempos difíciles". Su puesto lo ocupará quien actualmente ostentaba la cartera de Política Territorial y Función pública, Miquel Iceta, que hasta hace bien poco era primer secretari del PSC.

También Pedro Duque, que advirtió no en pocas ocasiones de que su mandato al frente del Ministerio de Ciencia e Innovación iba a ser "temporal", abandona sus cargos dejando como principal legado un aumento del 60% de inversión en Ciencia. Recoge el testigo Diana Morant. De igual forma lo hace Pilar Alegría en el Ministerio de Educación, que ya no cuenta con la titularidad de Isabel Celaá, muy marcada por la aprobación de la última ley de educación en España, la LOMLOE, que ha recibido en todo este tiempo multitud de críticas por parte de la oposición e incluso entre la comunidad educativa, denunciando que no se la ha tenido en cuenta a la hora de preparar e implementar la norma.

Entre todos estos cambios tampoco hay que olvidar el de Juan Carlos Campo, uno de los dirigentes del Gobierno que más relevancia ha cobrado en los últimos tiempos en el panorama político nacional. Las razones: sus intentos para desbloquear la negociación para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la concesión de indultos a los políticos catalanes condenados por el procés independentista, medida de gracia que, por ley, tuvo que pasar de forma obligatoria por su hasta ahora Ministerio de Justicia. Campo será sustituido por Pilar Llop, actual presidenta del Senado y magistrada especializada en cuestiones relacionadas con la violencia de género.

Tampoco el puesto que deja Llop se quedará vacío, pues será otro socialista, Ander Gil, actual portavoz del Grupo Socialista en el Senado, quien ocupe su lugar. En esta línea, el PSOE prevé la salida de Fernando López Gil del Senado por designación autonómica para que el Parlamento andaluz elija a la expresidenta Susana Díaz para ocupar ese puesto en la cámara. Un cambio que podría producirse, según ha apuntado la agencia 'Servimedia', cuando el Parlamento ponga fecha una vez que el PSOE cierre la operación para el cambio de López Gil por Díaz. Algunos socialistas esperan incluso que el senador gaditano presente su renuncia para ayudar en el procedimiento. Esta fórmula viene a confirmar que el PSOE quiere ganar nuevamente terreno en ambas cámaras.