Novedades en el escándalo que afecta a Isabel Díaz Ayuso y a su entorno por la adjudicación a dedo de un contrato por valor de 1,5 millones de euros para la adquisición de mascarillas a una empresa que pagó una comisión a su hermano. Según ha publicado este martes 'eldiario.es', el documento que certifica ese acuerdo muestra algunos elementos inusuales, entre los que destaca la firma a mano del mismo y la falta del código seguro de verificación que sí acompaña a otros documentos del mismo expediente.

La Consejería de Sanidad ha respondido a esta información apuntando que la ausencia de ese código "puede deberse a un error informático", si bien ha admitido que desconoce "el detalle del motivo". Lo cierto es que ese código de barras es el que permite comprobar la veracidad del documento, así como asegurar que no puede ser manipulado de forma alaguna. Un código que aparece de forma común en los documentos oficiales para, también, su revisión pública.

Sin embargo, en ese documento de dos páginas en el que se constata la adjudicación urgente de 1.512.000 euros para la adquisición y compra de dichas mascarillas no aparece por ningún lado el código de barras que, efectivamente, permite verificar que el documento no ha sido manipulado. Pero no es la única anomalía que presentan estas páginas, tal y como ha continuado constatando 'eldiario.es' en su investigación sobre cómo se produjo la adjudicación y con qué mecanismos.

En esta ocasión, la concesión del contrato está firmada a mano por la que entonces era viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Consejería de Sanidad: Ana Dávila-Ponce de León. Según señala el medio de comunicación: "La firma manuscrita es un método de aprobación perfectamente legal y que aún aparece en otras resoluciones de la administración madrileña, pero que en los últimos años ha perdido peso y cada día es menos habitual". Las dudas, según han insistido, vienen dadas por un decreto aprobado en 2017 por la Comunidad de Madrid.

Ese decreto apoyaba el "impulso y generalización del uso de medios electrónicos, informáticos y telemáticos en la contratación pública". Es decir, el Gobierno de la Comunidad se comprometía a fomentar el uso de este formato para "aumentar la transparencia" en esta clase de anuncios frente a la "eliminación del uso del papel" en el registro de contratos públicos, "sustituyéndose por la transmisión electrónica de datos y la aportación de los documentos preceptivos en formato electrónico".

¿Por qué es importante tener esto en cuenta? Por lo que ha contado a dicho medio un funcionario de la administración madrileña, que ha indicado que es precisamente a través de esa firma digital como se genera el código de verificación nombrado anteriormente y permite acreditar en qué fecha se firma cada documento e incluso conocer todo el proceso hasta la publicación del mismo. La resolución de esos 1,5 millones está firmada a mano, a diferencia del resto de documentos de esta adjudicación.