Un libro de 192 páginas para hablar de todo, con una mención muy especial al escándalo de las tarjetas opacas: "El presunto fraude apenas superaba los 17 millones de euros, pero aquello fue la chispa que encendió la pradera".

Un fuego que, según el propio de Guindos, causó "un ruido político enorme" con muchos apuntando a su actuación: "Digamos que las balas me silbaban muy cerca. Alguna inquietud y situación tensa tuve en aquellos días, pero mi seguridad era que contaba con el respaldo del presidente del Gobierno".

Por eso, explica, "nunca" tuvo "un dilema moral" y el tiempo le dio la razón: "Las decisiones judiciales posteriores muestran que más arriesgado habría sido actuar de otra manera".

No es la primera vez que recuerda las presiones que sufrió, incluso entre su propia bancada, tras destaparse el caso de las black: "Recuerdo que fui al Congreso al día siguiente y mis compañeros me decían: ‘Oye y ¿por qué has sacado eso?’, porque es ilegal, es una barbaridad y atenta contra los principios personales”.

En su 'España amenazada' habla mucho de su exjefe Rato y de las reuniones en su despacho previas a su dimisión al frente de Bankia: "Era una sensación extraña, quizá incómoda. Rato seguía siendo una persona muy relevante en el PP".

Y le tira algún dardo, ni con todo el apoyo del Estado habría reflotado la quebrada entidad: "Creo que los acontecimientos posteriores dejaron bastante claro que los problemas no sólo eran de cifras". Un Rato que, según revela de Guindos, horas después de dimitir se arrepintió e intentó, sin éxito, frenar su marcha.