Dentro de cajas de cartón, más de 260.000 firmas que recuerdan a las cientos de víctimas que sufrieron las torturas de Billy el Niño. "A mí me llegó a poner una pistola en la cabeza diciendo que me podía matar si no admitía todas las acusaciones", asegura Jesús Rodríguez, víctima.

Al igual que Jesús, Luis reconoce esas humillaciones, en su caso, por militar en la liga comunista revolucionaria: "Querían sacarme toda la información. Las torturas tenían un fin utilitario y sádico".

Con las firmas presentadas en Interior, reclaman que se retire la medalla que el expolicía franquista tiene desde 1077 y que le permite cobrar un 15% más de pensión. El ministro del Interior ya ha dicho que ve razonable esta iniciativa: "Puede ser razonable la retirada de la medalla, se premian conductas ejemplares".

Las victimas de Billy el Niño ven en el Gobierno de Sánchez esperanza frente al anterior Ejecutivo. Ajeno a toda esta polémica, Billy el Niño, es un abuelo ya jubilado que vive tranquilo en un buen barrio de Madrid.