La primera jornada del juicio a los líderes independentistas comenzó con la denuncia, por parte de las defensas, de la vulneración de los derechos fundamentales de los acusados en lo denominado como cuestiones previas.

El abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, Andreu Van den Eynde, ha sido el primero en tomar la palabra, y después de varios minutos de análisis técnico ha insistido en que "lo que hacen los catalanes es protestar. Eso es lo que hacemos. Estamos políticamente excluidos de determinadas decisiones". Y ha acusado al proceso de atentar contra "el derecho a protestar y contra la disidencia política".

En su turno de palabra, Jordi Pina, abogado de de Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, ha denunciado la imparcialidad de algunos de los magistrados de la sala: "Hagan de jueces y no de salvadores de la patria". Por su parte, el abogado de Forn, Javier Melero, ha defendido la neutralidad del Supremo.

Durante la segunda jornada del juicio del 'procés', el fiscal del Tribunal Supremo, Javier Zaragoza, se ha mostrado tajante ante la consideración por parte de las defensas del proceso como un "juicio político": "Este es un juicio en defensa de la democracia española, en defensa del orden constitucional". Además, Zaragoza ha querido dejar claro que "nadie es o ha sido perseguido por sus ideas" y que ninguna persona que actúe "al margen de la legalidad" puede quedar impune: "Nadie está por encima de la ley", ha subrayado.

La jefa del departamento de Penal de la Abogacía del Estado, Rosa María Seoane, ha entonado un discurso más técnico, subrayando que el juicio es un proceso penal con todas las garantías: "No estamos ante un juicio de estafa", ha recalcado.

Después le ha llegado el turno al partido político Vox, que actúa como acusación popular. En el arranque de su discurso, Pedro Fernández, el abogado de la formación, ha intentado que Jordi Sánchez se quitase el lazo amarillo que lucía en la chaqueta por considerarlo "una falta de respeto". Manuel Marchena, presidente del tribunal, ha denegado la petición: "La sala no pondrá ninguna objeción a que lleven ningún símbolo ideológico".

La tercera jornada del juicio ha estado protagonizada por las declaraciones de dos de los acusados: Oriol Junqueras, exvicepresidente de la Generalitat, y Joaquim Form, exconseller de Interior, ambos se enfrentan a los delitos de rebelión y malversación.

El primero de los acusados en declarar ha sido el líder de ERC, Oriol Junqueras, y lo ha hecho durante más de dos horas. El político catalán ha comenzado explicando los motivos por lo que, acogiéndose a sus derechos, no respondería a ninguna de las preguntas de las acusaciones (Fiscalía, Abogacía del Estado y Vox como acusación popular): "Me encuentro en una situación de indefensión, porque estoy seguro de que se me acusa por mis ideas y no por mis hechos". "Estoy en un juicio político", ha manifestado.

El discurso de Junqueras ha sido de gran intensidad política, en él ha recordado que las manifestaciones independentistas siempre han sido "respetuosas, pacíficas y cívicas", que el conflicto en Cataluña "no se resuelve poniendo a la gente en la cárcel" y que "votar no es un delito" pero "impedirlo a la fuerza, sí". También ha lamentado la continua falta de diálogo por parte del Estado: "Nosotros intentamos sentarnos en una mesa de diálogo y la silla de enfrente siempre está vacía".

Pese a que el tribunal permite que los acusados declaren en catalán, ambos han decidido expresarse en castellano. "Estoy encantado de hacerlo. Llevo año y medio en silencio", ha manifestado Junqueras. Forn ha reconocido que hubiera preferido poder disponer de una traducción simultánea y no consecutiva como ha autorizado el presidente del tribunal, Manuel Marchena: "Yo hablo bien las dos lenguas, pero tengo más fluidez en catalán. No siendo esto posible, quería expresar la dificultad añadida que representa en mi expresión", ha expuesto.

Después le ha llegado el turno al exconseller Joaquim Forn, quien al contrario que Junqueras ha contestado tanto a la Fiscalía como a la Abogacía del Estado con un discurso muy jurídico. Forna ha querido dejar clara la diferencia entre su "compromiso político con el referéndum" y sus "actuaciones como conseller": "Los Mossos nunca recibieron órdenes políticas. Ellos lo han declarado. No dí órdenes a los Mossos sobre el referéndum", ha reiterado.