El expresident de la Generalitat, Oriol Junqueras, ha declarado en el juicio del 'procés' que la mejor manera de convivir es un reconocimiento entre iguales: "Yo amo a España. Amo a la gente y a la cultura española. Lo he dicho mil veces porque es verdad".

Dice que ese reconocimiento debe ser entre iguales, es decir, con un estado propio: "Estoy convencido de que el mejor modo de garantizar la convivencia y las relaciones es con un reconocimiento entre iguales".

Unas declaraciones en respuesta a las preguntas de su abogado Andreu Van Der Eynde en las que ha aprovechado para pedir que se permita que los catalanes puedan votar sobre su futuro: "Hemos perdido en multitud de ocasiones y ¿qué hemos hecho?, respetarlo siempre. ¿Qué haremos en el futuro?, respetar si perdemos".

"Votar no es un delito, impedirlo a la fuerza, sí"

Junqueras ha dicho hasta en cuatro ocasiones que "votar no es un delito" y que "impedirlo por la fuerza" sí: "Trabajar pacíficamente por la independencia de Cataluña no es un delito".

Asimismo, Junqueras ha lamentado que se haya usado "la fuerza" para impedir la votación del referéndum del 1-O: "Nada de lo que hemos hecho es un delito".

"Esto no se resuelve poniendo a la gente en la cárcel"

El exvicepresident ha recordado que las manifestaciones independentistas han sido "respetuosas, pacíficas y cívicas" y ha resaltado que el conflicto "no se resuelve poniendo a la gente en la cárcel".

Dice que ese pacifismo lo han reconocido "los medios de comunicación de todo el mundo" y ha denunciado que, a pesar de ello, siempre se les ha negado el diálogo: "Siempre está vacía la silla de enfrente".

Oriol Junqueras se niega a responder a las acusaciones: "Estoy en un juicio político y se me juzga por mis ideas"

Oriol Junqueras ha sido el primero de los 12 acusados independentistas en declarar en el juicio del procés, el cual considera "un juicio político", según ha declarado en su primer turno de palabra.

El político catalán se ha negado a responder a las acusaciones porque opina que se encuentra en una "situación de indefensión" en la que afirma estar siendo perseguido por sus ideas y no por sus hechos. "Soy un preso político", sentenciaba.