El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha condenado a Quim Torra a un año y seis meses de inhabilitación y a pagar una multa de 100 euros al día durante 10 meses, 30.000 euros en total.

La Justicia le ha condenado por un delito de desobediencia contra la Administración por no retirar los lazos amarillos y las pancartas en apoyo a los independentistas presos de la fachada del edificio de la Generalitat, como así le solicitó la Junta Electoral Central (JEC) en los comicios del 28A.

Sin embargo, la inhabilitación del president, por la que no podría presentarse como candidato en unas nuevas elecciones, no se hará efectiva de manera inmediata, ya que todavía puede presentar un recurso contra esta decisión judicial ante el Tribunal Supremo.

"No solo no ordenó la retirada de los lazos, sino que fueron sustituidos por otros"

El escrito judicial apunta que "el mandato de la Junta Electoral Central no fue atendido por su destinatario, que no solo no ordenó la retirada en las fachadas de los edificios dependientes de la Generalitat de los lazos amarillos y de las banderas esteladas en el plazo establecido, sino que llegó a decidir (o consentir), en algunos casos, su sustitución por otro lazos blancos y cruzados por una raya roja".

En cuanto al argumento que dio Torra durante el juicio, considerando que la JEC no es una autoridad superior a la presidencia de la Generalitat, el tribunal ha destacado que "Cataluña no cuenta con una ley electoral propia", por lo que "las reclamaciones de contenido electoral respecto de actos que afecten al territorio de de una provincia deben resolverse, necesariamente, por la Junta Electoral Central".

El tribunal también ha destacado en la sentencia "la contundente, reiterada, contumaz y obstinada resistencia del acusado a acatar un mandato investido de autoridad y dictado conforme a la legalidad", así como que el dirigente de Junts per Cat hizo "un alarde público del hecho desobediente", así como

Torra reconoció que no cumplió la orden

Quim Torra reconoció ante el juez que no cumplió la orden de la Junta Electoral Central (JEC) de retirar lazos amarillos de edificios públicos en periodo electoral porque, según él, era "ilegal" y de "imposible" cumplimiento": "Sí, la desobedecí".

El president catalán se sentó en el banquillo en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por no retirar los lazos amarillos y pancartas en apoyo a los independentista presos de los edificios públicos durante la campaña de las generales del pasado 28A. Entonces, se enfrentaba a dos años de inhabilitación por desobediencia.

Torra reconoció que desobedeció porque era "imposible cumplir una orden ilegal"

A la pregunta de su abogado, Gonzalo Boye, sobre si cumplió "si o no" la orden de la JEC, Torra ha sido taxativo: "No, no la cumplí. Digámoslo de otra forma: Sí, la desobedecí. Pero era imposible cumplir una orden ilegal. Todos los miembros de esta sala lo saben, era una orden ilegal dictada por un órgano que no tenía la competencia".

Antes, su defensa pidió la nulidad de la causa, al cuestionar la imparcialidad de la instrucción y del tribunal, y que en caso de que el juicio siguiera adelante, solicitó que se suspendiera para que testificaran miembros de la JEC.

El alegato final en el juicio

En su alegato final ante la sala del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que lo juzgó por desobediencia, Torra aseguró que la sentencia "no cambiará la legitimidad" de los miembros del Parlament que lo eligieron, tras lo que ha sentenciado: "Si por defender los derechos de mis compatriotas he de ser condenado, bienvenida sea la condena".

"Este tribunal me puede condenar, sí, me podéis condenar, pero no cambiará la legitimidad de los que me eligieron. Me pueden condenar, sí, pero no cambiaréis en absoluto el compromiso que tengo asumido con el pueblo de Cataluña. Me pueden condenar, pero no cambiaréis la voluntad del pueblo de Cataluña. Me podrán condenar, ciertamente, pero no cambiaréis el destino de este país. La democracia gana siempre", exclamó Quim Torra.

"La libertad acabará ganando siempre en este país. Y ante la historia recordad que vuestra condena será vuestra condena", enfantizó el president, dirigiéndose al tribunal, antes de concluir su alegato con la expresión "Visca Catalunya lliure".