En 2011, con el Gobierno de Zapatero ya en funciones, la Comisión de Expertos para el Futuro del Valle de los Caídos presentó un informe que concluía que identificar los cadáveres allí enterrados era "prácticamente imposible". Era su respuesta a la lucha de los familiares de víctimas del franquismo por exhumar los restos de sus seres queridos.

No querían (ni quieren) que los restos de sus seres queridos fallecidos durante el franquismo reposen junto a los de quien lideró esa dictadura. El féretro de Franco ha descansado 44 años en el Valle de los Caídos junto a los cuerpos de quienes su régimen reprimió. Era el mejor (y más retorcido) homenaje para el dictador y el peor para sus víctimas.

Y son precisamente los familiares de esas víctimas los que quieren una solución por la que llevan años luchando. El traslado de los restos de Franco desde el Valle de los Caídos hasta el cementerio de Mingorrubio es más un alivio que una solución, pero es una victoria para esas familias y para la memoria de sus antepasados.

La exhumación del dictador no es la solución que buscaban, pero sí es una solución. Ellos pedían dignidad para sus familiares. No sólo separar su descanso eterno del de su verdugo, sino enterrarlos donde ellos siempre hubieran querido; en su tierra, junto al resto de sus seres queridos.

Por eso, en 2011, el informe de la Comisión de Expertos fue otro golpe para los familiares de esas víctimas del franquismo. Recibían un claro "no" a su propuesta de exhumar los restos de sus muertos, pero veían como empezaba a sonar con más fuerza la posibilidad de que fuera Franco quien abandonara el Valle. ¿La razón? Exhumar su cuerpo (perfectamente localizado en un féretro de zinc recubierto de madera), resultaba mucho más sencillo que sacar de allí los restos -hacinados, mezclados y sin identificar- de las víctimas del franquismo.

Las cajas de madera que albergaron los cadáveres enterrados en el Valle de los Caídos habían cedido por el paso del tiempo, por lo que muchos huesos ni siquiera se encuentran ya en las cajas en las que descansaron en un primer momento. La mayoría están mezclados, amontonados y sin identificar.

Exhumar a Franco es un alivio que permite seguir cerrando heridas de la dictadura, pero no es la mejor solución. No al menos para muchas de las familias de víctimas del franquismo. Muchas de ellas se mostraron contrarias al informe de la Comisión de Expertos de 2011 para insistir en que existía la posibilidad técnica de exhumar a sus seres queridos.

'Ustedes no se rindan; con los medios tecnológicos actuales no es imposible'

"Han llegado a contactarme antropólogos y arqueólogos forenses de la ONU para decirme: 'Ustedes no se rindan; con los medios tecnológicos actuales no es imposible'", apuntaba Silvia Navarro ante las cámaras de laSexta Columna. Ella quiere sacar a su tío abuelo del Valle de los Caídos, pero no puede. Asegura que falta "voluntad política para poner los medios a disposición de las familias".

'Si lo sacan a él, que dejen tranquilos a los demás. Que se lo lleven a él'

Como Silvia, decenas de familiares de víctimas del franquismo siempre han apostado por poder enterrar a sus muertos donde ellos quisieran. Preferían eso a la exhumación de los restos de Franco, pero son conscientes de que esta última vía no deja de ser la opción más factible por la dificultad que entrañaba la identificación de los cuerpos allí enterrados.

Las personas con familiares enterrados en Cuelgamuros no hablan de la exhumación de Franco como solución, pero al menos alivia su dolor. Escuchar sus voces es escuchar el grito de la herida abierta del franquismo, la herida de quienes sienten que sus seres queridos siguen sin descansar en paz. Ellos mismos hablan en estos términos:

- "Lo primero sería sacar de allí a quienes no pertenecen (a la ideología de la dictadura)"

- "Que Franco esté allí no me hace ninguna gracia. Ninguna"

- "Hay que quitarlo de allí. Es imposible que Franco esté junto a quienes ha matado. Que se lo lleven"

- "Si lo sacan a él, que dejen tranquilos a los demás. Que se lo lleven a él"

En el otro plato de la balanza, escuchar a la familia Franco es escuchar la voz de quien apuesta por no tocar las cosas. De quien aboga por mantener los restos del dictador en el Valle de los Caídos por los siglos de los siglos. "No creo que sacar a Franco solucione nada", sentenciaba Francisco Franco Martínez-Bordiú, nieto del generalísimo, en laSexta Columna.

Definitivamente Franco abandona el Valle de los Caídos. Desde el 24 de octubre de 2019 descansa en el cementerio de Mingorrubio, en la madrileña localidad de El Pardo. No es la mejor solución, pero sí un esperado alivio.