Jaime Rueda, un enfermero madrileño, contó a través de un hilo de Twitter la difícil situación que vivió en un supermercado al que fue tras salir de su turno en una planta que tratan a pacientes con coronavirus.

El joven explicó que, tras salir del Hospital de Fuenlabrada, fue a comprar a un establecimiento en el que con la acreditación de sanitario no tiene que esperar colas. Además, aclaró que si es él quien va a hacer la compra es porque su madre y su hermano "son personas de riesgo" y su padre " era una posible sospecha de COVID-19".

"En cualquier situación hubiera esperado, no suelo tener prisa. Pero hoy, después de cómo están las cosas en el hospital, con ganas de descansar (trabajo en dos hospitales) y ponerme con el máster, he usado mi acreditación. Además la he usado porque estoy en contacto directo con el COVID-19, por lo que lo único que quiero es terminar rápido para irme a casa y no exponer a los que están a mi alrededor", aseguró el enfermero madrileño.

 

Sin embargo, al acercarse a la caja, según contó Rueda, le dijeron que "para tener preferencia en la caja tiene que ir vestido de enfermero". "¿Para poder tener preferencia tengo que ir con un uniforme que he usado durante más de siete horas en una planta de COVID-19? Les explico que eso no tiene lógica y que es un peligro", recordó el joven, añadiendo que, en ese momento, "ya estaba avergonzado".

Pero la situación no acabó ahí. Y es que tal y como afirmó Jaime Rueda, tras pagar en la caja, se le acercó un chico y le dijo que era "un caradura y un sinvergüenza" y que se le debería "caer la cara de vergüenza" porque él era policía y podría utilizar su preferencia.

En ese momento, el enfermero le explicó que si había usado su acreditación era porque no quería exponer a nadie, tras lo que el supuesto policía le siguió "increpando" y, además, se le sumó la señora a la que había adelantado en la cola del supermercado con su acreditación, quien le dio la razón al otro hombre y le dijo "que les tenía que haber pedido perdón".

"Yo, con una vergüenza y unas ganas de llorar horribles bajo al coche, me monto y cuando salgo del parking me encuentro al policía con su perro esperándome para increparme y seguir insultándome", denunció el joven.

Ante esta situación, el joven defendió el que el supermercado haya habilitado esa condición para la gente que van todos los días a trabajos donde se juegan "el tipo". "A diario tenemos turnos que parecen interminables, vivimos situaciones que no deseamos a nadie y hacemos como si nada, alentando a aquellos que están solos y alentándonos entre nosotros. Hemos elegido esta profesión, pero no hemos elegido sufrir", expresó Rueda.

En esta línea, el profesional sanitario criticó que "no sirve de nada tanto aplauso" si a la hora de la verdad siguen "relegados a ese segundo plano". "Quizás yo lo he hecho mal, pero después de días así lo único que quieres es sentir el ánimo de los tuyos y poco más", expresó.

 

El joven dio por finalizado el hilo con un mensaje al policía que le increpó: "Solo puedo decirle que si el no usa la preferencia está en su derecho, al igual que estoy yo de usarla. No me creo más que nadie, al revés, me creo con la responsabilidad de exponer a la gente cuanto menos mejor, pero nunca juzgaría a nadie así".