Los acusados de la trama Gürtel que han reconocido amaños en la organización de la visita del Papa a Valencia en 2006 han empezado a declarar ante el juez y están señalando como "el responsable de todo esto" a Juan Cotino, entonces conseller con Francisco Camps.

Álvaro Pérez 'El Bigotes' ha asegurado que "la última palabra la tenía siempre Cotino", además de afirmar que cuando llegó a Valencia su único contacto era Camps, el expresidente de la Generalitat valenciana. "Allí me presenta al secretario general de aquella época del PP y a varias personas del partido. Cotino es la persona que dirige todo el evento del papa en Valencia, era una persona muy importante en Valencia", ha afirmado.

'El Bigotes': "Él lo llevaba absolutamente todo, la última palabra la tenía Cotino"

"Cuando se confirma que el papa viene a Valencia él lo llevaba absolutamente todo, la última palabra la tenía Cotino. Al final no me invitaron ni al evento del papa", ha zanjado.

La Audiencia Nacional ha comenzado este martes el interrogatorio a los acusados en esta causa con el testimonio de algunos de los trece que han pactado con la Fiscalía reconocer los hechos a cambio de una rebaja en la pena que se les pueda imponer en la sentencia.

Entre los 23 acusados que se sientan en el banquillo se encuentran el ex director general de la Policía y expresidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino, que en la época de los hechos era conseller de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Generalitat Valenciana y el ex director general de Radiotelevisión Valenciana (RTVV) Pedro García Jimeno.

Igualmente están citados los integrantes de la cúpula de la trama, su líder, Francisco Correa; su número dos, Pablo Crespo, y el responsable de la red en Valencia, Álvaro Pérez, el Bigotes, los tres ya en prisión al estar cumpliendo condenas por otras piezas del caso.

Las fiscales estiman que utilizando gestiones realizadas por Juan Cotino, que entonces era conseller de Agricultura, los acusados consiguieron que fueran adjudicados al grupo de Correa contratos para la instalación en las calles de Valencia de pantallas y sonido por 7.493.600 euros y que se hiciera cargo del gasto la RTVV, con unos sobrecostes que les aseguraban repartirse beneficios.

Así se repartieron supuestamente 3.387.197 euros de dinero público entre Pedro García Gimeno, Francisco Correa, Pablo Crespo, Álvaro Pérez y el también acusado José Ramón Blanco Balín, que llevaba la contabilidad y la fiscalidad de Orange Market, la empresa de la trama en Valencia. Por su parte, según la Fiscalía, Juan Cotino, recibió de las empresas del grupo Correa como regalo un chaquetón valorado en 375 euros.

Óscar Fragio: "Se nos pidió que infláramos las facturas"

También ha declarado Óscar Fragio, para quien la Fiscalía pide 15 años de prisión, cuya empresa fue subcontratada para montar las torres de sonido para la visita del papa Benedicto XVI a Valencia en julio de 2006, que ha señalado que acordó un contrato para este servicio por 950.000 euros más otras cantidades en concepto de extras sobre las que ha comentado: "Se nos pidió que infláramos las facturas".

Ha recordado que en una reunión que tuvo en Valencia cuando estaba montando las torres Álvaro Pérez le presentó a Juan Cotino del que le dijo: "Este es el responsable del montaje, el organizador y el que realmente manda en todo esto". No obstante en otro momento del interrogatorio de la fiscal ha precisado que no sabe si Juan Cotino intervino en las gestiones para la contratación de los servicios relacionados con la visita del papa.

También ha declarado el asesor fiscal Ramón Blanco Balín, que ha mostrado su "arrepentimiento", ha aceptado la acusación y dice que ha ingresado 400.000 euros de responsabilidad civil. Añade que conoció a Francisco Correa, el cabecilla de la trama Gürtel, a través del yerno del expresidente José María Aznar, Alejandro Agag.

Ha contado ante el tribunal que le encargaron la creación de varias empresas y que en una comida con Correa y con Álvaro Pérez 'El Bigotes', el responsable de la Gürtel en Valencia, le trasladaron el proyecto para la vista del Papa. "Me arrepiento de haber trabajado para ellos. Después de 40 años de profesión que no he tenido ningún problema. Para un fin de carrera no me siento contento por haber aceptado este trabajo", ha afirmado.