Criticada por unos y alabada por otros, la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la institución internacional que ha liderado la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus desde hace cuatro meses. A través de sus ruedas de prensa y publicaciones en su perfil de Twitter, analizamos las decisiones que ha ido tomando la organización.

El 31 de diciembre de 2019, China notifica a la OMS la existencia de una nueva "neumonía de origen desconocido" detectada en la ciudad de Wuhan, provincia china de Hubei. El planeta estaba a punto de dar la bienvenida al 2020 y nadie podía pensar que entrábamos en un año histórico, un año en el que viviríamos una pandemia mundial de dimensiones ingentes que ya se ha cobrado la vida de casi 140.000 personas [a 16 de abril] y que ha hecho tambalear los cimientos de nuestra sociedad.

Primera semana de enero: primeras cifras y síntomas

Tras establecer el equipo correspondiente para afrontar el brote, el 4 de enero la OMS informa de la existencia de un conglomerado de casos de neumonía —sin fallecimientos aún— en Wuhan (provincia de Hubei).

 

Un días después, la OMS comienza a dar las primeras cifras del brote: en ese momento había 44 personas contagiadas, de las que 11 tenían un diagnóstico grave. Un dato cuestionado por el virólogo y asesor del comité de emergencia de la OMS, John MacKenzie, que cree que esas cifras "no se acercan a los casos que cabría esperar", según recoge el diario británico 'The Guardian'.

En ese mismo tuit del 5 de enero, el organismo de Naciones Unidas anunciaba que el nuevo patógeno no era gripe aviar, adenovirus, SARS ni MERS y que estaban trabajando "para identificar la causa".

La siguiente información que procura la institución es por medio de una publicación técnica que evalúa los riesgos para la salud pública. En ella desvelan que el 12 de diciembre cayó enferma la primera persona y la última, lo hizo el 29 de diciembre. Además, apuntan a los primeros síntomas de la enfermedad: fiebre, dificultad para respirar y lesiones en los pulmones.

El 9 de enero publica un hilo de twitter en el que explica qué es un coronavirus gracias a la experiencia previa con las epidemias de SARS y MERS. Se cataloga el patógeno por primera vez como un coronavirus y la OMS explica las primeras medidas para protegerse y reducir el riesgo de contagio: higiene de manos, cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar, cocinar bien la carne y los huevos y evitar el contacto cercano con personas con enfermedades respiratorias y con animales de granja.

10 de enero: no son necesarias las restricciones en viajes ni comercio

Al día siguiente, pero a través del mismo hilo de twitter, la OMS publica el primer paquete de medidas destinado a informar, prevenir y controlar el virus con lo que se sabe de él hasta el momento, que por aquel entonces no era mucho. La organización asegura que no hay constatada "una transmisión significativa de persona a persona" y que, al no conocer el mecanismo de transmisión del virus, no son necesarias restricciones en viajes ni comercio.

11 de enero: el genoma del nuevo virus

Las autoridades chinas facilitan el genoma del coronavirus (2019-nCoV) a la OMS, que lo publica horas después. La secuencia genética es esencial para la lucha contra el virus, ya que gracias a ella se puede conocer, tratar y contener.

Un dato que para el asesor de la OMS, John MacKenzie, llegó demasiado tarde: "Durante al menos dos semanas podríamos haber estado fabricando muchos más kits. para pruebas", afirma en declaraciones para 'The Guardian'. Según el experto, China ya tendría el genoma del coronavirus secuenciado el 31 de diciembre.

El organismo facilita una guía para que los países comiencen a prepararse y adopten medidas. Estas directrices recogen tanto medidas de prevención para la ciudadanía como instrucciones sanitarias institucionales: monitorear a las personas enfermas, hacer test de diagnóstico y mantener los suministros correctos de material sanitario, entre otras.

12 de enero: primer fallecido y baile de cifras

El primer fallecido se confirma una semana después de dar las primeras cifras de casos, "un paciente con afecciones médicas subyacentes graves", especifican. También anuncian la existencia de 41 casos confirmados.

El domingo 12 de enero, la OMS publica que todo parece indicar que el contagio se originó en un mercado de Wuhan que fue cerrado el 1 de enero y que "no hay pruebas claras de transmisión de humano a humano en el brote de coronavirus de Wuhan" ni ningún caso detectado fuera de China.

13 de enero: primer caso fuera de China

Solo un día después de que la OMS hiciera estas afirmaciones se notifica el primer caso confirmado fuera del país, en Tailandia. Al parecer, el paciente de 61 años infectado habría visitado un mercado local de productos frescos en Wuhan, pero no el mercado del que proviene la mayor parte de los casos detectados.

14 de enero: se abre la puerta al contagio interpersonal

Información que lleva a la OMS a pedir vía twitter y sin citar directamente a China una "investigación adicional" para determinar la presencia de transmisión de humano a humano, los modos de transmisión, la fuente común de exposición y la presencia de casos asintomáticos o levemente sintomáticos que no se detectan.

Horas más tarde la organización asegura que "las investigaciones preliminares llevadas a cabo por las autoridades chinas no han encontrado pruebas concluyentes de que el nuevo coronavirus se transmite de humano a humano".

 

Sin embargo, en una rueda de prensa, la jefa técnica de la OMS señala que es posible que se produzca "una transmisión limitada entre humanos" y que existe el riesgo de un posible brote más amplio. Información que corrobora Tedros Adhanom, director general de la OMS, el 22 de enero, más de una semana después.

19 de enero: de Wuhan a Pekín

El 19 de enero, la cuenta de Twitter de la OMS vuelve a publicar cifras sobre el brote de coronavirus en China: 139 nuevos casos detectados ya no solo en Wuhan, también en Pekín y Shenzhen. Un ascenso que la organización sanitaria asegura que se debe a la realización de más test a la población e insiste en que la transmisión entre personas es limitada y "se produce entre contactos cercanos".

22 de enero: no es una emergencia de salud global

El 22 de enero se reúne por primera vez el comité de emergencia de la OMS y se declara una emergencia sanitaria en China, pero no a nivel global.

Casi a la vez en el tiempo, pero al día siguiente por la diferencia horaria, el 23 de enero, las autoridades chinas cierran la ciudad de Wuhan y nadie puede salir ni entrar de ella. En España, el Ministerio de Sanidad, en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III, está elaborando un protocolo de actuación ante la aparición de posibles casos sospechosos de coronavirus.

30 de enero: Ahora, sí: emergencia de salud pública internacional

Casi diez días después, se vuelve a reunir el Comité de Emergencias y el brote del nuevo coronavirus pasa a considerarse una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII por sus siglas en castellano).

"Todos los países deben estar preparados para la contención, incluida la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y la gestión de casos, el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación de la infección por 2019-nCoV, y compartir datos completos con nosotros", escribe la OMS en su twitter.

A finales de enero, una delegación de la OMS, encabezada por el director general viaja a Beijing para reunirse con los dirigentes chinos y conocer mejor la respuesta del país, así como para ofrecer la asistencia técnica que pueda ser necesaria. Durante esta estancia se acuerda que un equipo científico internacional se desplace en misión a China.

1-6 de febrero: expansión del virus y el debate de las mascarillas

El primer día de febrero, la OMS afirma que la transmisión en personas asintomáticas no es habitual y que probablemente este no sea el factor que impulsa el contagio entre humanos. Además, la organización recuerda que la propagación del nuevo coronavirus fuera de China "es mínima y va despacio".

Sin embargo, el 2 de febrero, el virus ya está expandido por más de 20 países, entre ellos siete de la Unión Europea, España incluida: dos días antes habíamos conocido el primer caso confirmado en territorio español, un ciudadano alemán que dio positivo en La Gomera. En este momento, las cifras se resumen en 14.592 casos notificados en China, 162 casos fuera y más de 300 fallecidos, según datos facilitados por el Ministerio de Sanidad.

11 de febrero: nace la COVID-19

La OMS anuncia de manera oficial a través de una rueda de prensa que la enfermedad producida por el nuevo coronavirus se denominará COVID-19, en un claro intento por desestigmatizar la enfermedad para "que no se refiriera a un lugar geográfico, un animal, un individuo o un grupo de personas".

 

Ese día, los casos confirmados superaban los 42.000 y se contabilizaban más de mil muertos en China. La enfermedad se había propagado por 24 países, sumando más de 393 personas contagiadas y una muerte fuera en Filipinas, según la OMS.

En España había solo dos personas afectadas, una en Mallorca y otra en La Gomera, que permanecen sin síntomas, ingresados hospitalariamente y aislados, cumpliendo cuarentena, según el Ministerio de Sanidad.

13 de febrero: polémica por el cambio de método

El jueves 13 de febrero se produce un importante aumento del número de casos detectados en China en un solo día, lo que hace sonar las alarmas en todo el mundo. La OMS explica que el incremento se debe a un cambio en la forma de contabilizar los datos y no a que la epidemia se haya agravado.

Mientras, en España, la organización del Mobile World Congress, el mayor evento mundial sobre móviles que se celebra anualmente en Barcelona, decide suspender el evento, ante las numerosas bajas de empresas que habían cancelado su participación.

Finales de febrero: pronto para declarar la pandemia

Días después y debido al aumento de casos, sobre todo en Italia e Irán, la OMS decide elevar el riesgo de expansión del coronavirus en todo el mundo de alto a muy alto. En este momento, fuera de China ya hay 4.351 casos en 49 países y 67 muertos; unos 24 casos en 14 países están vinculados a Italia y 97 casos de 11 países están vinculados a Irán, dice.

Pese a elevar al máximo el riesgo internacional y a la evidente transmisión interterritorial, la OMS se muestra contraria a declarar la pandemia: "Todavía no vemos evidencia de que el virus se esté propagando libremente en las comunidades". A finales de febrero, la organización sanitaria tampoco considera ninguna restricción de movimiento de personas ni de mercancías.

Marzo: China en descenso y el mundo en ascenso

Mientras la cifra de casos en China sigue en descenso, los contagios en el resto del mundo continúan aumentando. El primer día de marzo, China informó a la OMS de 206 casos de COVID-19 y solo 8 fuera de la provincia de Hubei. Sin embargo, fuera de China, se han notificado en total 8.739 casos en 61 países, entre ellos 127 víctimas mortales, siendo las epidemias de Corea del Sur, Irán, Italia y Japón las que más preocupan a la organización.

Ante el ascenso de casos en Italia, el Gobierno del país comienza a decretar medidas restrictivas en las regiones más afectadas como el cierre de cines, discotecas o gimnasios. Posteriormente, el 9 de marzo, toda Italia está confinada.

3 de marzo: escasez de suministro

"Faltan guantes, mascarillas médicas, respiradores, gafas de seguridad, pantallas faciales, batas y delantales". La escasez de material para que los trabajadores sanitarios puedan atender a los pacientes de la COVID-19 de forma segura es una realidad de la que se hace eco la OMS, que exhorta a la industria y a los gobiernos a que aumenten la producción en un 40% para satisfacer la creciente demanda mundial.

El mismo día se conoce el primer fallecido por coronavirus en España. El Gobierno comienza a tomar medidas restrictivas y decide celebrar a puerta cerrada las competiciones deportivas masivas con equipos procedentes de zonas de riesgo. También cancela todos los eventos en los que participen profesionales sanitarios.

8 marzo: medidas de actuación

La OMS publica una guía provisional de actuación de los países en función del número de casos detectados en cada uno, y pide que se adopten "urgentemente" las medidas necesarias para frenar la infección.

El 10 de marzo, España prohíbe los vuelos directos desde Italia hasta el 25 de marzo y se suspenden los viajes del Imserso. Además, en las zonas de transmisión significativa (Madrid, La Rioja, Vitoria y Labastida) quedan suspendidas las actividades en espacios cerrados que reúnan a más de mil personas. Además, La Rioja y la Comunidad de Madrid decretan el cierre de los colegios durante 15 días.

11 de marzo: con más de 100.000 casos se declara la pandemia

Con más de 118.000 casos en 114 países, y 4.291 personas fallecidas, el 11 de marzo, poco más de tres meses después de que se descubriera el nuevo coronavirus, la OMS considera que la crisis sanitaria es ya una pandemia.

Su cambio de consideración se debe a los "alarmantes niveles de propagación y gravedad, así como por los niveles de inacción", según el director general de la OMS. El 90% de los casos se encuentran repartidos en cuatro países; 81 países no han reportado ningún caso, y 57 países han reportado 10 casos o menos.

Dos días después, el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decreta el estado de alarma en nuestro país cuando había más de 7.000 casos positivos confirmados por el Ministerio de Sanidad. Otros territorios pondrán en marcha posteriormente medidas similares.

El mismo 13 de marzo, con más casos reportados y muertes por detrás de China, "Europa se ha convertido en el epicentro de la pandemia", asegura el máximo representante de la OMS a nivel mundial.

Durante el mes de marzo, la OMS sigue recordando a todos los países que no es suficiente con solo hacer pruebas, rastrear los contactos, las cuarentenas o el distanciamiento social: "Hagan todo a la vez".

16 de marzo: puede propagarse a partir de pacientes recuperados

El director general de la OMS asegura que las personas infectadas pueden transmitir el virus después de que los síntomas hayan remitido. Motivo por el que la OMS recomienda que las medidas para mitigar el contagio se mantengan dos semanas como mínimo después de que los síntomas desaparezcan.

1 de abril: una propagación vertiginosa

Abril comienza con la preocupación de la OMS ante la rápida propagación del virus a nivel mundial: "La cantidad de muertes se ha más que duplicado en la última semana. En los próximos días alcanzaremos un millón de casos confirmados y 50 mil muertes", decía en rueda de prensa el propio director de la OMS.

5 de abril: la OMS felicita a España por su gestión

Después de la visita de un equipo de la OMS a España, el director para Europa de la OMS, Hans Kluge, a través de twitter se mostraba "profundamente impresionado por el heroísmo de los trabajadores en primera línea". Además, aprovechó la ocasión para reconocer la actuación del Gobierno en la pandemia, que ha tomado "medidas audaces, enfoques innovadores y decisiones valientes".

 

6 de abril: uso de mascarillas

A principios de abril, algunos países comienzan a recomendar la utilización de mascarillas quirúrgicas a la población en general y otros lo están considerando. Ante esta situación, la OMS emite un comunicado con diferentes criterios para ayudar a la toma de las decisiones.

En el texto, la organización considera que la utilización de una mascarilla quirúrgica debe acompañarse de otros requisitos que son esenciales para prevenir la transmisión como, por ejemplo, la higiene de manos. Según el comunicado, no hay evidencia de que usar una máscara por personas sanas en la calle puedan evitar la infección de COVID-19. La organización advierte que su uso, además, puede crear una falsa sensación de seguridad y llevar a dejar de seguir las recomendaciones básicas como no tocarse la cara.

Además, la OMS recuerda que las mascarillas médicas deben reservarse para los trabajadores de la salud que son los que están en primera línea contra el virus.

13 de abril: levantar las medidas cuando la transmisión esté controlada

La OMS pide a los países que comiencen a levantar las medidas restrictivas aplicadas "lentamente y de manera controlada", ya que el coronavirus se propaga muy rápido, pero el descenso de los casos es "mucho más lento".

En España, el estado de alarma permanece hasta el 26 de abril, aunque el Gobierno no descarta tener que ampliarlo.