El efecto de la guerra

Colas, restricciones y miedo al desabastecimiento: los bolsillos del mundo sufren la subida del combustible por la guerra en Irán

Los detalles En países como Tailandia ya no está permitido llenar garrafas de combustible, ni siquiera en pequeñas cantidades, ya que las gasolineras han dejado de hacerlo para evitar el acopio.

Colas, restricciones y miedo al desabastecimiento: los bolsillos del mundo sufren la subida del combustible por la guerra en Irán.
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El conflicto protagonizado por Estados Unidos, Israel e Irán ha supuesto un duro golpe a nivel global y es que ningún bolsillo se libra de los efectos de la guerra. Las gasolineras se han covertido en escenarios de preocupación en diferentes países, donde los precios en cuanto a combustible no han parado de subir en las últimas semanas.

En Tailandia, los surtidores reciben largas colas de vehículos y conductores esperando durante horas para poder repostar. El país importa alrededor del 50% de su crudo de Oriente Medio, lo que lo hace especialmente vulnerable a cualquier tensión en el suministro. "Todo el mundo está yendo a repostar por miedo a que se acabe", confiesan los ciudadanos.

En zonas tailandesas como Hua Hin, la situación ya se ha endurecido. Daniel, que lleva más de 12 años viviendo en este país y regenta allí un restaurante de comida española, explica que las restricciones por parte del Gobierno son cada vez más evidentes: ya no está permitido llenar garrafas de combustible, ni siquiera en pequeñas cantidades, ya que las gasolineras han dejado de hacerlo para evitar el acopio.

"Lo están restringiendo las mismas gasolineras para no quedarse ellos mismos sin gasolina porque no quieren que la gente tenga 100 litros en su casa. Si no hay gasolina no hay fruta, verdura o carne", añade, afirmando que sin ella, se paraliza todo.

La tensión no se queda en este país, ya que en Laos, país fronterizo, las autoridades han ido un paso más allá y han reducido la jornada laboral y escolar para disminuir los desplazamientos, a la vez que han pedido fomentar el teletrabajo. En muchas zonas rurales, donde el uso de camionetas es esencial, la preocupación es máxima.

En Australia, la situación también empieza a ser crítica y el país ya estudia medidas para racionar el combustible después de que 42 estaciones de servicio hayan quedado completamente sin suministro esta semana y otras 107 sigan sin diésel.

Pors su parte, Mercedes, conductora habitual, dice notar los efectos de la guerra en el bolsillo y asegura que "las personas salen a buscar petróleo barato, pero no lo van a encontrar": "Están todas las estaciones más o menos iguales".

El impacto llega incluso al transporte aéreo, donde las consecuencias del conflicto han impactado de lleno contra los viajeros. Turistas de todo el mundo han sufrido cancelaciones y fuertes subidas de precios en sus vuelos, especialmente en rutas que atraviesan Oriente Medio.

De Asia a Oceanía pasando por Europa, la tensión en el mercado del combustible ya se ha convertido en un problema global, con consecuencias directas en la movilidad, la economía y la vida cotidiana de millones de personas.

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