Roger Federer afronta una de las temporadas más difíciles de su carrera. El suizo atraviesa un 2021 de readaptación al circuito tras un 2020 alejado de las canchas por su lesión en la rodilla. Una rodilla que está lastrando al 20 veces campeón de Grand Slam a la hora de reencontrarse en pista y volver a mostrar su mejor tenis.

El de Basilea decidió retirarse de Roland Garros para preparar la temporada de hierba de cara a Wimbledon. Pero por el momento no ha empezado nada bien el circuito en dicha superficie.

En el ATP 500 de Halle, previo a Wimbledon, Federer ha caído derrotado en octavos de final frente al canadiense Felix Auger-Aliassime (6-4, 3-6, 2-6). Con esta derrota, Federer no estará en los cuartos de final de Halle por primera vez en 17 participaciones. Un torneo que además el suizo ha ganado en 10 ocasiones.

El número ocho del mundo acumula un balance de cinco victorias y tres derrotas. Un dato atípico de Roger, que en la rueda de prensa tras su eliminación en Halle fue preguntado por la posibilidad de una retirada. Algo que por el momento no contempla Federer, con la vista puesta en Wimbledon, cuya preparación para el 'major' que ha ganado en ocho ocasiones han sido únicamente dos partidos en hierba.

"No quiero tomar ninguna decisión tonta. Quiero ser positivo y mirar para mi próximo objetivo que es Wimbledon. Mis planes ahora son volver a Suiza y tenemos tiempo para discutir cuál es el mejor plan ahora, tengo tiempo para decidir cuáles son los próximos pasos", afirmó el 20 veces campeón de Grand Slam, que fue muy autocrítico tras su derrota contra el joven canadiense.

"Tuve muchos altibajos. Un gran primer set, el segundo estuvo bien y después de la primera rotura del tercero estuve decepcionado. Fui muy negativo, que no es normal en mí. Mi actitud fue mala, no estoy orgulloso de ello. Eso fue decepcionante. Lo bueno es que sé lo que no tengo que hacer la próxima vez. Tengo que mirar para adelante porque lo puedo hacer mejor", dijo Roger.