Con este marcador el Osmalispor es el nuevo líder del grupo, ya que acumula siete puntos frente a los cinco del equipo que entrena Fran Escribá.

El gol inicial de Webó condicionó el partido y tras el empate del Villarreal, el contragolpe visitante determinó la suerte de un choque tras el que el equipo español salió obligado a dar el máximo en los dos que le restan, en Zurich y en casa ante el Steaua.

El Villarreal no entró bien en el encuentro, ya que fue incapaz de imponer su teórica superioridad en los primeros minutos y, además, recibió a los ocho minutos un gol marcado por Webó que los jugadores locales protestaron al considerar que el ex jugador de Mallorca y Osasuna estaba en fuera de juego cuando remató.

No reaccionó el equipo de Fran Escribá tras el gol visitante. No fue capaz de hacerse con el control del juego y, además, las pérdidas de balón fueron más de las habituales en el Villarreal. Hasta el minuto 30, en una buena acción de conjunto, no llegó la primera opción clara del Villarreal.

Fue en un remate de Cheryshev que el meta turco envió a córner. Sólo a partir de ese momento el equipo local se mostró un poco más incisivo, pero no llegó a mostrar la mordiente suficiente como para crear peligro ante la meta del Osmanlispor, que llegó a descanso sin haber sufrido en exceso ante un Villarreal poco fluido.

La segunda mitad dio comienzo con el tanto del empate en una buena jugada individual del joven Rodri, cuyo remate rebotó en Tiago Pinto y se coló en parábola por encima del meta turco. El gol llegó en el mejor momento posible para el Villarreal.

El equipo local dio tras el gol un paso adelante y el Osmanlispor acusó el tanto del conjunto castellonense, que había llegado en una acción aislada, pero que también había dado vida a un Villarreal que hasta ese tanto había mostrado muchos problemas.

Poco a poco el Villarreal se adueñó del encuentro y al Osmanlispor solo le quedaba defender y buscar sus opciones al contragolpe lo que le permitió llegar en alguna ocasión a la meta local y en una de ellas, Rusescu, que acababa de salir al terreno de juego, estableció el 1-2.

El Villarreal se volcó en ataque ante un rival que se mostraba suelto a la contra y que, a su vez, era capaz de contener al equipo español lejos de su área. Sin embargo, su fútbol ofensivo no iba acompañado de aproximaciones claras a la meta de Hakan Arikan, cuyo equipo se mostró firme en defensa y supo aprovechar las carencias de un Villarreal que no estuvo a la altura de lo esperado.