"A Mejía le dí la confianza de ser capitán y así me paga. No lo quiero ni cerca de mis jugadores". Las declaraciones son duras, pero más cuando vienen de un entrenador tras un partido, Luis Espinel, y de un equipo, el América de Quito, que estaba a punto de despedir al jugador aludido.

 

No tardó mucho en hacerse oficial la noticia que sacudió al conjunto de la capital de Ecuador y que puso en duda la limpieza de la propia Serie A del país.

Dos penaltis 'extraños' cometidos por Onofre Mejía ante Emelec fueron los causantes de semejante decisión.

El América de Quito se juega el descenso, decimoquinto con 16 puntos y a cuatro de la salvación; por lo que en el club no entendieron la conducta extraña de su capitán, que clavó los tacos en la rodilla de Carabali en el minuto 22 de encuentro, y repitió una entrada agresiva en el minuto 76 cuando el Emelec no estaba en situación de peligro, pero les brindó un penalti que supuso el 2-1 final en su contra.

Unas acusaciones y un cese que el jugador contrargumentaba así:

"El entrenador me dijo que era un vendido, yo reaccioné y tuvimos un roce fuerte en el vestuario. Dejo todo en las manos de la justicia divina: no soy un vendido y no recibí dinero de nadie", zanjó el futbolista en CRE Satelital.

Ahora, con el América de Quito en una situación tan delicada, el equipo dispone de cuatro partidos para tratar de evitar el descenso en una lucha donde no contará más con su 'señalado' excapitán.