A menos de un mes para la Semana Santa, continúa la incertidumbre acerca de qué se podrá hacer y qué no por la situación de la pandemia, mientras muchos españoles se resignan a no hacer planes para las vacaciones. Pero, ¿y si la retrasáramos?

Es la propuesta un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que sugieren retrasar los festivos de Semana Santa 21 días. Así, en vez de disfrutarlos el 1, 2 y 5 de abril -según la comunidad autónoma- pasarían a ser el 22, 23 y 26 de abril.

El objetivo es ganarle tres semanas al virus. Y es que, aunque la propuesta no encuentra una gran acogida en la calle -a juzgar por la opiniones de los viandantes preguntados por laSexta-, estos ingenieros argumentan que tendríamos más población mayor de 80 años vacunada, al menos con la primera dosis.

En este sentido, el profesor Rafael Cascón, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial de la UPM, defiende que "esas tres semanas van a implicar un millón y medio más de personas vacunadas en ese grupo de edad. Como poco, porque las vacunas pueden ir creciendo".

Con ese grupo protegido, argumentan los investigadores, reduciríamos el colapso sanitario, bajaríamos los contagios y tal vez se podrían suavizar las restricciones, con lo que podríamos disfrutar de la Semana Santa "quizás a lo mejor con alguna libertad un poco mayor si es necesario y además con muchísimo menos riesgo", según Cascón.

Esto, dicen los ingenieros, supondría un impacto muy positivo para la hostelería y el turismo. "Puede ser que me atreviera a salir un poco más. Quizá no nos iríamos de viaje, pero si la campaña de vacunación estuviera más avanzada, si es verdad que, tomando precauciones, te atreves a salir a lo mejor más a los restaurantes o a pasar el día en algún sitio", reconoce una ciudadana al ser preguntada por esta posibilidad. "Yo creo que prefiero esperar un poquito más, que no pasa nada", asegura otra.

Por su parte, el doctor César Carballo se muestra partidario de esta propuesta: preguntado al respecto en Twitter, la ha calificado como "una idea estupenda" y ha señalado que "a nivel sanitario sería muy beneficiosa para todos", aunque ha reconocido que "debe ser muy complicada a nivel logístico".

 

Sin embargo, no se trataría de mover la liturgia religiosa: el Viernes Santo, los cristianos seguirían celebrando la crucifixión y muerte de Cristo, pero sería en un día laborable. Además, atrasar los festivos supondría también otra ventaja: si para entonces el clima es más cálido, se disfrutaría más al aire libre, donde hay menor riesgo de contagio.

Lo cierto es que las fechas de Semana Santa son flexibles de por sí, ya que se rigen por el calendario lunar: en tres de los últimos 10 años se ha celebrado en fechas parecidas a la que proponen estos investigadores. En 2019, el Jueves Santo cayó un 18 de abril; en 2014, el 17 de abril; y en 2011 casi en las fechas propuestas, el 21 de abril.