Las baterías de los coches eléctricos son, evidentemente, un elemento fundamental para su funcionamiento. No es de extrañar, por tanto, que su desarrollo centre los mayores esfuerzos de la industria con el objetivo de atraer a todos esos conductores que ven en la autonomía y en la recarga dos puntos flacos que les llevan a decantarse por otro tipo de modelos. Y es aquí donde Brighsun New Energy pretende atacar con su batería de 2.000 kilómetros.

Esta empresa china ubicada en Australia fabrica autobuses y es una de las compañías que está trabajando en la mejora y en la perfección de baterías para coches eléctricos. El objetivo, como decíamos, es común: incrementar la autonomía y la potencia al mismo tiempo que se rebajan los tiempos de carga. Brighsun New Energy parece haber encontrado la fórmula casi perfecta.

Coche eléctrico | Pixabay

Sulfito de litio

Para dar forma a su producto ha dejado de lado materiales como el grafeno o el ion-litio. ¿Cuál ha sido su elección? El sulfito de litio como principal componente. Las razones que le han conducido hasta él son varias, pero destacan, sobre todo, dos.

En primer lugar es más barato y esto ayudará a que el precio de las baterías baje… y en consecuencia el de los coches de cero emisiones. En segundo lugar su capacidad de almacenamiento es mayor: cuatro veces más. Esto se debe a que su densidad es superior, entre cinco y ocho veces más que los materiales que utilizan actualmente.

Coche eléctrico | Pixabay

Un hándicap

La consecuencia evidente de estas características es que la vida útil de la batería crece y su tiempo de puesta a punto disminuye. Concretamente, una recarga completa con un supercargador nos llevaría 12,5 minutos. ¿Cómo afectaría esto a la batería? Después de mil ciclos conservaría el 74% de su capacidad. Si optamos por la carga rápida, mantendrá el 91% tras 1.700 ciclos de carga y descarga. Eso sí, no podemos perder de vistas que estas cifras se extraen de ensayos llevados a cabo en un laboratorio y ya sabemos que las condiciones de la vida real son siempre distintas.

Brighsun New Energy tiene previsto ponerse manos a la obra en 2021, pero antes tendrá que solucionar el problema asociado al sulfito de litio: su vida útil es menor que la de otros materiales. Por eso antes hacíamos hincapié en que se trataba de una solución casi perfecta. Una vez resuelto este hándicap, tanto Brighsun New Energy como el resto de empresas que ya se ha decantado por el litio-azufre no tendrán inconvenientes para aportar su granito de arena a la industria de los coches eléctricos.