El aumento de las ventas de coches eléctricos es cada vez mayor, y uno de los problemas que surgen con la proliferación de este tipo de vehículos tiene que ver con el reciclaje de sus baterías. Tras un periodo de entre 8 y 10 años, las baterías llegan al final de su vida útil en un automóvil, y se estima que en 2025 haya una acumulación de 3,4 millones de baterías antiguas. Al estar compuestas por materiales tóxicos, sería un riesgo para el medio ambiente que acabaran apiladas en vertederos, y por ello se precisa buscarlas una segunda vida.

La principal utilidad que se plantea para las baterías usadas de los coches es almacenar electricidad de placas solares en acumuladores de energía para viviendas; pero Renault ha anunciado que las baterías de sus modelos también se emplearán para un uso bastante diferente. Tras un acuerdo con Seine Alliance, empresa turística dedicada a actividades fluviales, la marca francesa suministrará baterías para dar vida a una embarcación eléctrica que surcará las aguas del río Sena en pequeños cruceros familiares de aproximadamente dos horas.

Renault ZOE | Renault

El Black Swan, que es como se llama el barco, tiene una capacidad de hasta ocho pasajeros y cuenta con la propulsión de dos motores eléctricos independientes de 13 CV, los cuales estarán alimentados por baterías de iones de litio previamente utilizadas en coches de Renault y debidamente reacondicionadas. Estas baterías, que irán alojadas bajo las banquetas laterales en cuatro compartimentos de acero inoxidable totalmente estancos, supondrán un peso de 278 kg, una cifra inferior a lo que pesaría un depósito de combustible lleno.

A falta de recibir las autorizaciones administrativas oportunas, la puesta en marcha de este servicio de paseos en barco libres de emisiones por el Sena, está prevista para el primer trimestre de 2020. Además Seine Alliance espera reemplazar poco a poco su flota para que en 2024 todas sus embarcaciones de este tipo sean eléctricas.