Si estamos buscando un coche de sensaciones puras, pocas gamas cumplen mejor esa idea que la que ofrece Lotus. Sin embargo, cuando se trata de encontrar un equilibrio entre deportividad y usabilidad, modelos como el Lotus Elise o el Lotus Exige no son opciones demasiado recomendables. Por ello en Lotus decidieron crear su coche más GT, un Lotus Evora que consigue la cuadratura del círculo al ser un deportivo que presume de confort y usabilidad, tanto como de prestaciones.

Partiendo de la misma receta que vemos en modelos como Elise y Exige, el trabajo de Lotus se ha centrado en desarrollar un coche mucho más manejable y cómodo. Detrás del Evora se esconde incluso la idea de poder viajar largos trayectos sin que ello suponga un castigo para los ocupantes. Estamos ante un verdadero GT, quizá no el más refinado, pero sí un GT que mantiene la esencia de los deportivos de la firma inglesa.

Lotus Evora GT410 Sport | Lotus

El apartado técnico es bastante similar a sus hermanos de gama, descubriendo un sublime motor 3.5 V6 de origen Toyota puesto a punto por Lotus, una revisión que añade entre otras cosas un compresor volumétrico capaz de llevar la potencia máxima a los 410 CV y el par máximo a los 410 Nm. Hablamos de un motor con mucho carácter y con muchísimo empuje desde bajas vueltas, pero es que lo mejor de todo es que nos encontramos con un sonido realmente cautivador, una melodía que se cuela desde la zona posterior haciéndonos partícipes de cada movimiento de los 6 cilindros que tenemos tras la nuca.

Lotus Evora GT410 Sport | Lotus

Como buen Lotus el peso es uno de los puntos fuertes de este Evora GT410 Sport, encontrando una masa de 1.361 Kg en el caso del cambio manual de 6 relaciones (a todas luces la opción perfecta), o 1.368 Kg en el caso de la caja de cambios automática. Como punto extra para convencernos de llevarnos a casa un Evora manual, nos encontramos que solo esta transmisión está asociada a un diferencial trasero de deslizamiento limitado, un elemento clave en el buen comportamiento de este deportivo y la diversión que ofrece cuando decidimos explorar los límites de adherencia del firme por el que circulamos. Para hacernos una idea de lo que puede hacer este Evora, solo necesitamos saber que es capaz de realizar el 0-100 Km/h en 4,1 segundos, firmando una velocidad punta de 300 Km/h.

Lotus Evora GT410 Sport | Lotus

El acceso a los asientos es infinitamente más cómodo que en cualquier otro Lotus, encontrando en el interior un mayor mimo de los ocupantes a través de un mayor aislamiento, mejores materiales para la confección de las piezas y un buen abanico de posibilidades en materia de tapizados. El alma GT de este Evora se percibe rápidamente, y es que nada como bajarse de un Exige y subirse en un Evora para comprender cuán diferentes pueden ser en materia de confort, accesibilidad. A ello debemos añadir un punto que también es bastante interesante en este Evora, y es que su configuración puede ser la de un 2+2 de forma opcional. Sí, sus plazas traseras son reducidas y poco usables, pero para viajar con niños o llevar más equipaje suponen un plus.

Lotus Evora GT410 Sport | Lotus

Llegado el momento de poner a prueba este deportivo nos encontramos con un Lotus con todas las de la ley, aunque sin sus grandes hándicaps. Hablamos de un coche que ha conseguido mantenerse fiel a la esencia de la marca, pero ofreciendo ahora un nuevo envoltorio y personalidad. Sin ser el GT más cómodo de la categoría, sí que permite convencer a todos aquellos que buscan algo diferente. Es endiabladamente rápido y efectivo, destacando especialmente la precisión con la que puede conducirse en todo tipo de firmes, incluso cuando decidimos sacar a paseas los 410 CV de una sola vez.

Lotus Evora GT410 Sport | Lotus

Para los amantes de la conducción el Evora GT410 Sport representa el eslabón perdido entre los Lotus de toda la vida y los deportivos más modernos donde todo se diseña en clave GT. Un deportivo que sigue teniendo regusto a vieja escuela, que sigue implicando al conductor en cada decisión, pero que además permite viajar o moverse por ciudad sin renunciar a nada.