EL DEPORTIVO VUELVE
Llevaba años fabricando coches con la cabeza, pero en París ha vuelto a diseñar uno con el corazón: 500 CV y el espíritu del RCZ
El Peugeot RCZ vuelve a escena convertido en un espectacular prototipo eléctrico. Tiene 500 CV, una batería de estado sólido y una tecnología de dirección que anticipa el futuro de la marca francesa.

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Hubo una época en la que no era necesario comprar un Porsche o un BMW para disfrutar de un coupé con personalidad. Los fabricantes generalistas también fabricaban deportivos relativamente accesibles, y Peugeot tuvo uno de los más especiales de su historia: el RCZ. Desapareció en 2015, pero ahora la marca francesa ha decidido recuperarlo con una propuesta que no se limita a reinterpretar su diseño.
El Salón del Automóvil de París de 2026 ha sido el escenario elegido para presentar el nuevo Peugeot RCZ Vision, un prototipo eléctrico que recupera el concepto de coupé deportivo con dos puertas, un diseño espectacular y tecnologías que acabarán llegando a otros modelos de la firma del león.

Y aunque todavía no existe confirmación de que vaya a fabricarse en serie, Peugeot ha aprovechado su presentación para demostrar que el futuro eléctrico no tiene por qué estar protagonizado exclusivamente por SUV y coches familiares.
El Peugeot RCZ vuelve con 500 CV y hasta 600 kilómetros de autonomía
El primer RCZ destacaba por su diseño, especialmente por su característico techo de doble burbuja. El nuevo RCZ Vision recupera esta solución estética y la combina con un lenguaje de diseño que Peugeot denomina Feline Future, con una carrocería estilizada, superficies limpias y una iluminación inspirada en las garras de un león.

Pero bajo esa carrocería se encuentra una tecnología todavía más interesante. El prototipo utiliza una arquitectura basada en la nueva plataforma STLA One, desarrollada para aprovechar las posibilidades de una nueva generación de sistemas eléctricos.
Peugeot anuncia una potencia de 500 CV, una autonomía de hasta 600 kilómetros y un consumo de apenas 11,5 kWh/100 km. Esta última cifra resulta especialmente llamativa porque sería extraordinariamente baja para un automóvil de semejante potencia.
La clave está en una batería de estado sólido desarrollada en colaboración con Factorial Energy y una arquitectura eléctrica de 1.000 voltios. Estas tecnologías buscan mejorar la eficiencia, reducir los tiempos de recarga y aumentar las prestaciones de los futuros coches eléctricos.

Conviene recordar, en cualquier caso, que hablamos de cifras de un prototipo. Todavía no existen datos de homologación de un vehículo comercial, por lo que habrá que esperar para comprobar hasta qué punto estas prestaciones llegan a los modelos de producción.
Un volante cuadrado y una dirección sin conexión mecánica
Una de las mayores revoluciones del Peugeot RCZ Vision se encuentra en su interior. La marca francesa continúa desarrollando su particular interpretación del puesto de conducción con una nueva evolución del i-Cockpit, acompañada por pantallas MicroLED transparentes.
Sin embargo, el elemento más sorprendente es el Hypersquare, un sistema de control de dirección que sustituye el volante circular tradicional por un mando de formas geométricas.

Su funcionamiento está asociado a una tecnología denominada steer-by-wire, que elimina la conexión mecánica convencional entre el volante y las ruedas directrices. Las órdenes del conductor se transmiten electrónicamente y el sistema puede adaptar la respuesta de la dirección a las circunstancias de conducción.
Esto permitiría realizar maniobras con movimientos mucho más reducidos y disfrutar de una dirección especialmente rápida y precisa a velocidades elevadas.
Peugeot prevé introducir esta tecnología en sus automóviles a partir de 2027, por lo que no se trata únicamente de una extravagancia diseñada para llamar la atención en los salones del automóvil.

¿Volverá el Peugeot RCZ a los concesionarios?
Esta es la gran pregunta que deja su presentación. Peugeot describe el RCZ Vision como un manifiesto tecnológico y de diseño, no como el anuncio definitivo de un modelo de producción.
El mercado de los coupés deportivos se ha reducido considerablemente durante los últimos años, especialmente entre los fabricantes generalistas. Los SUV y los vehículos de carrocería más práctica han ganado protagonismo, mientras que los deportivos tradicionales se han convertido en productos cada vez más exclusivos.

Precisamente por eso, recuperar un automóvil como el RCZ podría tener sentido como escaparate tecnológico y emocional para Peugeot. No necesitaría convertirse en su modelo más vendido para reforzar la imagen de una marca que durante décadas fabricó algunos de los compactos deportivos más apreciados de Europa.
Por ahora, el RCZ Vision es una declaración de intenciones. Pero también recuerda que la electrificación podría abrir nuevas posibilidades para los deportivos, en lugar de condenarlos a desaparecer.
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