Todos sabemos que los niños pequeños, especialmente los menores de cinco años, tienden a meterse todo aquello que encuentran en la boca, sea comestible o no.

Cuando el objeto en cuestión pasa a la vía digestiva lo denominamos 'Ingestión de cuerpo extraño'.

El motivo de consulta de 'mi hijo se ha tragado...' es relativamente frecuente en los Servicios de Urgencias. De hecho, representa la segunda causa de indicación de endoscopia urgente en pediatría.

¿Cambia nuestra actitud si el niño se ha tragado una moneda, una pila, un alfiler o un imán?

Ahora veréis que sí. Aprenderemos las diferencias.

Afortunadamente en el 80% de las ocasiones eliminan el objeto por las heces aunque llama la atención que en algo más de la mitad de las ocasiones los padres no llegan a detectarlo.

Lo primero que debemos saber es el tipo de objeto y su tamaño; posteriormente la localización. Para ello realizaremos una radiografía.

  • En un 20% de las ocasiones, el objeto se encuentra en el ESÓFAGO. En este caso es indicación de extracción urgente (endoscopia) en las siguientes 24 horas en todos los casos debido al riesgo de perforación o de aspiración y asfixia al pasar el objeto al árbol respiratorio.
  • En el 60% de los casos el objeto está en ESTÓMAGO. ¿Qué hacer entonces? Si el niño es mayor y el objeto es superior a 5 cm de longitud habrá que extraerlo. Si el niño es pequeño o lactante, este límite baja a 3 cm. Tamaños mayores no podrán pasar a través del píloro (esfínter que separa el estómago del intestino). Los objetos cortantes o punzantes hay que extraerlos siempre.
  • En el resto de los casos el objeto ya estará en intestino delgado y el riesgo de complicaciones es bajísimo, por lo que esperaremos.

Se estima que si ha superado el esófago, en un 95% de ocasiones el objeto se expulsará por las heces en los siguientes 5-7 días.

¿Cuál es el objeto más frecuente?

Las monedas, sin lugar a dudas. Y la inmensa mayoría de ellas debido a sus dimensiones, una vez pasan el esófago, son expulsadas en las heces sin mayor dificultad.

  • Objetos redondeados, ovales o cuboides sin bordes: no es necesaria la hospitalización. Aconsejamos a los padres que les den a los niños una dieta rica en fibra: verduras, frutas y que observen las heces. Si en un plazo de 5-7 días no se ha expulsado deberán acudir de nuevo a Urgencias siempre y cuando el niño esté sin síntomas. Es importante recalcar que si el niño presenta en algún momento vómitos, dolor abdominal o sangre en las deposiciones han de acudir a un servicio de Urgencias.
  • Objetos afilados (alfileres, agujas, cristales, imperdibles abiertos): se aconseja ingresar a los niños. Precisarán intervención si comienzan con los síntomas anteriormente descritos.
  • Objetos alargados (huesos, plumas, lápices): se complican con relativa frecuencia ya que les cuesta mucho pasar por los pasos más estrechos del aparato digestivo. En estos casos se ingresa al niño para vigilancia estrecha e intervención si tiene síntomas.
  • Pilas de botón: son especialmente atractivas para los niños y motivo frecuente de consulta. Las pilas tienen mercurio, cinc, óxido de plata, litio, y a veces, hidróxido sódico o potásico. Son altamente corrosivas y peligrosas por lo que la Sociedad Española de Pediatría recomienda su extracción siempre, esté donde esté localizada la pila.

¿Y si se traga un imán?

Si solamente es uno, se puede tratar como un objeto redondeado y esperar a que lo expulse, pero si se traga varios o un imán con otras piezas metálicas, el riesgo de complicaciones y perforación intestinal es alto por lo que se deben extraer. Las piezas se pueden ir uniendo a distintos niveles del intestino, quedando atrapadas las asas intestinales con el alto riesgo que esto conlleva.

Muchísimo cuidado con los juguetes con bolas magnéticas porque es el juguete 'perfecto' para que termine en el intestino de nuestro hijo con riesgo elevado de complicaciones si se tragan dos bolas o más.

Imagen de archivo de imanes | Archivo

Así que si has visto como tu hijo se ha tragado lo que no debía o tienes una alta sospecha de que lo haya hecho, acude al servicio de Urgencias más cercano. Un diagnóstico precoz y una actitud terapéutica oportuna es vital para evitar complicaciones que, cómo habéis visto, pueden ser importantes.

De todos modos, aunque ahora ya sabéis un poco más de la ingestión de cuerpos extraños, el mejor tratamiento es la PREVENCIÓN. Ten 1.000 ojos, presta especial atención a los niños entorno a los dos-tres años y nunca dejes a su alcance objetos pequeños, medicamentos o juguetes no adaptados a su edad.

Hasta la próxima.