La prensa de derechas aseguraba que 20.000 personas recibieron a María Corina Machado en la Puerta del Sol. Esa cifra supone el 10% de la diáspora venezolana en Madrid, donde viven alrededor de 200.000 inmigrantes. No es difícil advertir cuál puede ser la ideología de los que recibieron a la Premio Nobel de la Paz, pero también golpista y ultraderechista, el día que fue recibida por Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso. No es difícil adivinarlo porque corearon de manera entusiasta, con el inefable Carlos Baute como director de orquesta, un "fuera la mona" referido a Delcy Rodríguez que expresa el racismo y el clasismo más vomitivo que una parte importante de la oposición venezolana tiene encarnado y del que no se puede desprender. Eso en España es delito. Veremos si la ley es igual para todos y se persigue esa proclama racista del mismo modo que se hace en un campo de fútbol.

Los fascistas venezolanos son una de las peores expresiones de esta ideología. Su modo de mostrar el clasismo y el racismo está inmerso culturalmente en su proceder y dejaría en una broma moderada el que conocemos en muchos de los países en los que ha conseguido tomar el poder. María Corina Machado tuvo la fortuna de ser opositora de un personaje enfrentado a toda las élites europeas y americanas para que pase desapercibida su verdadera catadura moral y razón de ser política. Su partido, Vente Venezuela, firmó un acuerdo de colaboración, sellado con su propia firma, con el Likud de Benjamin Netanyahu mientras el genocidio en Gaza se estaba produciendo, sin esconder el orgullo que le producía unirse al criminal de guerra cuando estaba cometiendo el crimen.

La líder in pectore de la oposición venezolana siempre ha estado presente en todas las alianzas internacionales de la extrema derecha. No ha faltado nunca. Su desprecio servilista a la academia sueca que le concedió el premio Nobel regalándole el trofeo a Donald Trump después de violar el derecho internacional y la soberanía de Venezuela fue una de las últimas expresiones que enseñan la verdadera cara de esta golpista que participó de la asonada contra Hugo Chávez que se llamó 'El Carmonazo'. Se quiere ocultar este hecho de su biografía, pero algunos tenemos memoria.

María Corina Machado ha despreciado al presidente del Gobierno, y a todos los ciudadanos españoles, en su visita a España. Lo que es normal sabiendo que su concepción ideológica abogaría por acabar con la diversidad y la pluralidad política en el momento en el que tuviera oportunidad. Para su tournée propagandística refirió reunirse con su familia ultra internacional, de la que Santiago Abascal y Vox es parte fundamental. Los hechos, incontestables, es que el repudio a Pedro Sánchez se produce en el momento en el que se está produciendo la regularización de inmigrantes. Es un hecho, molesto para la diáspora venezolana que la apoya, pero un hecho, que se reúne con aquellos que están en contra de darles derechos y regularizarlos mientras critica y desprecia a todos los que están propiciando que puedan vivir en nuestro país con los derechos mínimos para que tengan una vida digna. No hay comunidad más desagradecida con quien le hace la vida mejor que la inmensa mayoría de la diáspora venezolana que cuando Maduro fue secuestrado pedían lo mismo, en el mismo sitio en el que se realizó ese grito racista, para la España que los acoge y los otorga derechos. De esta talla moral están hechos. La realidad se abre paso.

El lobby fascista venezolano, que habita en el PP y Vox, persigue la libre expresión de los periodistas que mostramos la verdadera cara de la oposición venezolana en España. Buena parte de esa diáspora privilegiada que habita el barrio de Salamanca y mete ingentes cantidades de dinero en medios de comunicación para impedir que un gobierno de progreso tenga oportunidades en España está perfectamente representada por ese grito racista y clasista. Tanto dinero metido para que un "fuera la mona" gritado por miles de personas y sonreído por María Corina Machado haya echado por tierra tanta propaganda e intentos de coerción del periodismo libre. Solo los fascistas más miserables pueden gritar con impunidad y orgullosos una proclama que en otros tiempos de la historia era el precedente de colas de despreciados camino de crematorios.

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