Un nuevo apagón azota La Habana. El pueblo sufre. Así funcional el socialismo, dicen los miserables. Cuba lleva tres meses sin recibir un solo barco de combustible del que es dependiente para dotar de energía a sus ciudadanos. La economía española y europea está temblando solo porque el barril de petróleo Brent ha sobrepasado los 100 dólares e Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz, no sé qué sería de una economía como la nuestra si de repente dejaran de haber suministros de origen fósil en tres meses. Veríamos entonces cómo funciona el capitalismo si una potencia imperialista le impide el acceso al pan y la sal.

La represión brutal que está sufriendo el pueblo de Cuba con un asedio de hambre por un imperio está tasado en el derecho internacional como una violación flagrante, un crimen de guerra sin guerra, pero como estamos en un mundo en el que acabamos de ver un genocidio en tiempo real parece no importar que se someta a un pueblo a la escasez y el hambre como si fuese un asedio medieval en el que solo falta tirar cadáveres infectados en las aguas. El culmen de la ruindad es celebrar que eso se produzca haciendo bromas sobre el socialismo sin saber diferenciar entre Karl Liebknecht y Friedrich Ebert.

Ese es el perfil de la derecha española que se da golpes en el pecho contra el castrismo. Ester Muñoz se burló de la desgracia del pueblo de Cuba con la chanza habitual: "Así funciona el socialismo". La ínclita ha ascendido en el PP adoptando la versión castellana de imitación de saldillo de Ayuso, como toda mala copia es peor en frescura y originalidad, sin considerar que tiene poco beneficio querer copiar a alguien con las limitaciones intelectuales y cognitivas de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero eso parece que suma en el PP; ser mala persona. Es cierto que en eso Ester Muñoz no es alumna poco aventajada. Se le da bien la amoralidad y la miseria humana. Hará carrera solo con eso a falta de talento.

Volvamos a Cuba. El presente y su historia. Siempre es una buena noticia, y esto sí que hay que celebrar, cuando hubo un momento en el que se acabó la diversión de burgueses y terratenientes. La llegada de Fidel Castro desde Sierra Maestra provocó terror a quienes habían usado su poder para subyugar a los más vulnerables por todo el mundo. Su advenimiento fue ejemplo para los nadie y logró que a los millonarios y oligarcas de cada país se les encogiera la camisa por si el ejemplo atravesaba fronteras. Ese poder simbólico duró décadas, se quedó impregnado en el alma de la burguesía planetaria y solo por eso merece un espacio en la historia.

En España tenemos gente que sufrió, en el mejor sentido de la palabra, la política de devolución del patrimonio a su pueblo por parte de la revolución. El linaje de los Monasterio y Gutierrez de Falla, que tienen a Rocío Monasterio como una de sus herederos, tenía ingenios azucareros en la región de Cienfuegos forjados a sangre y sudor de esclavo durante la dictadura de Gerardo Machado y Fulgencio Batista. Aquellas empresas pasaron a ser propiedad del Estado cuando Castro mandó a parar, lo mismo ocurrió con un lujoso ático en La Habana en Calzada y 13. Los barbudos expropiaron esas propiedades ganadas de manera ilegitima por esa familia y mucha otras.

Díaz Canel no es Fidel Castro. No tiene la visión, ni la inteligencia, ni su carisma. Mucho menos su talento. Los burócratas de Cuba que sucedieron al revolucionario no han sabido adaptarse y se han enrocado fruto de su propia ineptitud justificando todo al bloqueo para reprimir a su propio pueblo armando de razones a sus críticos. Es el pueblo de Cuba, sus ciudadanos, los que tienen que hacer que los corruptos de su gobierno rindan cuentas ante su justicia y la historia y lograr tener la libertad y el progreso que todo ciudadano del mundo merece. Pero la soberanía de cada país es innegociable y no se puede justificar una agresión imperialista como la que Donald Trump está llevando a cabo maltratando a un país débil y mísero por años de un embargo inhumano y los propios errores del sistema cubano y su gobierno. Pero no olvidemos lo que late detrás de esta operación de sometimiento indigno y de violación sistemática del derecho internacional. La burguesía internacional nunca olvidará el miedo que la revolución en Cuba les metió en el cuerpo y se están cobrando la deuda humillando y haciendo sufrir al pueblo cubano que dicen defender.

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