¿Te has propuesto comer tus propios tomates? Con un poco de paciencia puedes conseguirlo, aunque debes saber que el tomate es una de las plantas más propensas a tener problemas. Si sigues con ganas, esperamos que sí, sabe que plantar tomates en casa es gratificante -cuando salen- y el proceso es incluso divertido.

El tomate es una hortaliza con muchas propiedades beneficiosas para la salud, sobre todo por sus vitaminas antioxidantes C, E y A, así como las que contiene del grupo B, en especial B1, B6 y sobre todo ácido fólico.

Otro de los grandes beneficios del tomate es su contenido en licopeno (unos 3.000 mcg/100 g), que también tiene efectos antioxidantes y que es precisamente lo que le da el color rojo.

Al contrario de lo que pudiera pensarse, la mejor manera de tomar este licopeno es en los productos cocinados y no en el tomate crudo. Al cocinarse, por ejemplo, en un sofrito con cebolla y ajo, el licopeno del tomate se absorbe con el triple de eficacia porque el calor rompe las membranas celulares y permite que salga.

Las mayores fuentes de licopeno son los purés, y sobre todo las salsas o los concentrados, y aún más si se elaboran en casa con tomates maduros de temporada y aceite de oliva.

Si quieres tener tus propios tomates en casa debes empezar por conocer un poco mejor esta hortaliza. Lo primero es que en el mundo ya se han desarrollado más de 20.000 variedades. Puedes encontrar tomates de casi todas las formas, colores y aromas. Pero hay dos grandes categorías que debes distinguir antes de ponerte manos a la obra con tu huerto personal:

Tipos de tomates

1. Los tomates de arbusto (o tomates determinados). Como su nombre indica son tipo arbusto. Esta variedad, que no suele necesitar una guía o entutorado, deja de crecer cuando llega a su edad adulta. Entre sus características está que no necesita ser podada y que es ideal para cultivar tomates en maceta. Por otro lado, este tipo de planta da los tomates todos a la vez, es decir, tienden a fructificar durante un período de tiempo breve. Los tomates que más se suelen plantar son:

- Tomate del río

- Cherry Gold Nugget

- Tomate Roma

2. Los tomates enredadera (o indeterminados). Estas plantas son las que producen tomates que se recogen a finales de la temporada, durante todo el verano y hasta la primera helada. Su producción tiende a repartirse más uniformemente a lo largo de la temporada. Esta planta sí que necesita un entutorado y además es necesario y recortándole los chupones. Recuerda que, a diferencia de la anterior, esta planta crece de manera ilimitada según sus condiciones vitales. Entre estos tomates están los:

- Tomate Black Cherry

- Tomate Marmande

- Tomate Muchamiel

- Tomate Green Zebra

Para tener éxito cultivando tomates necesitas contar con una tierra rica y fértil o un abono para macetas sin turba, así como un lugar bien soleado y protegido de las bajas temperaturas. Riega las plantas con regularidad y cuando empiecen a florecer, ponles abono rico en potasio casa semana.

Cómo plantar tomates en macetas

1. La maceta. Tiene que ser una de tamaño grande, cuanto más, mejor. Llena la maceta con tierra de buena calidad y asegúrate de que el recipiente tiene un buen drenaje.

2. Siembra profunda. Los tomates necesitan un hueco profundo en la tierra para poder desarrollar bien unas raíces fuertes.

3. El riego. El éxito del cultivo de tomates depende de mantener una humedad constante. Si la tierra drena rápidamente, considera la posibilidad de utilizar un aditivo que retenga el agua, un recipiente de autorriego o comprobar la humedad de la tierra todos los días. El calor ambiental alrededor de un contenedor puede calentar la tierra más rápidamente que las plantaciones en el suelo. Si una planta de tomate recibe muy poca agua, se marchitará y debilitará, y los tomates podrían desarrollar la podredumbre de la flor. Si las plantas reciben un riego irregular, los frutos del tomate pueden agrietarse o partirse. Durante los sofocantes días de verano o los días calurosos y ventosos, quizás tengas que regar las plantas dos veces. Regar las plantas por la mañana para proporcionarles humedad durante todo el día y permitir que el follaje se seque es una de las mejores cosas que puedes hacer. Es importante aplicar el agua directamente sobre la tierra y evitar mojar el follaje: esto puede favorecer la aparición de hongos.

Otra regla crucial: la tierra debe estar húmeda pero no empapada. Demasiada agua puede hacer que las raíces de la planta se pudran. Asegúrate de que el recipiente tiene varios agujeros de drenaje.

4. Cubre la tierra. En relación con lo anterior, cuando te dispongas a sembrar, mantén la tierra al menos un centímetro por debajo del borde de la maceta, para poder añadir una capa de mantillo que ayude a guardar la humedad de la tierra. También puedes utilizar materiales de acolchado tradicionales, como paja, corteza triturada, hojas picadas o papel de periódico.

5. La temperatura. La tierra debe estar a un mínimo de 15º antes de plantar. Existen termómetros de suelo muy baratos que te serán de gran ayuda. Cuando trasplantas a un suelo cálido, las plantas se adaptan mejor, absorben mejor los nutrientes y crecen mucho más rápido.

6. El sol. Las tomateras necesitan pleno sol, es decir, al menos de 6 a 8 horas al día entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Puedes utilizar un dispositivo de medición como una calculadora solar o salir para inspeccionar la cantidad de luz solar que recibe el lugar durante el día. Si no reciben suficiente sol, traslada las macetas de tomates a un punto donde sí lo reciban.

Cuándo plantar tomates

Seguro que lo que te preguntas ahora es cuándo es la mejor época para poner todo lo que has aprendido en práctica, cuándo es mejor plantar los tomates. La respuesta varía en función del lugar del planeta en el que nos localicemos, por supuesto, pero la regla de oro es que el tomate necesita una temperatura de entre 20-35º para su floración y desarrollo. Además, requiere para crecer es de entre 6-10 horas de sol.

Por todo lo expuesto, en España la mejor época para cultivar tomates en casa es la primavera y el verano. Los meses óptimos para cultivar tomates son: de marzo a junio para el hemisferio norte y a partir de octubre para el hemisferio sur.