Hay determinados actos cotidianos como comer con el móvil en la mesa, que pueden afectar a la forma en que comemos. Por ejemplo, pueden hacer que tomemos más cantidad de comida o que tengamos peores digestiones.

No tiene nada que ver con alimentos o con la dieta sino con nuestros comportamientos. Así, en el Día Mundial de la Nutrición, desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Madrid (CODINMA) explican que "comer ante una pantalla puede afectar a las señales de saciedad y hacer que se ingiera más cantidad de comida de manera inconsciente, sin prestar atención ni a lo que comemos ni a la cantidad que se ingiere".

No cabe duda, de que los dispositivos digitales forman parte de nuestra vida, que nos hemos acostumbrado a vivir con ellos y cada vez es más habitual comer con el móvil junto al plato, viendo la televisión o revisando los correos en el portátil. Pero este hábito -aseguran los expertos- puede tener consecuencias en nuestra salud nutricional a distintos niveles.

Además de poner ingerir más cantidad de comida sin darnos cuenta de ello, "también pueden causar problemas digestivos como la aerofagia (una ingesta excesiva de aire generada por comer rápido y no masticar bien, y que provoca hinchazón, eructos, gases o dolor) o digestiones más pesadas. Esto puede deberse a que el enfoque de atención se encuentra en el estímulo visual, y el del gusto queda, por tanto, en segundo plano", señalan desde el colegio.

Especialmente importante, en el caso de los más pequeños. Según explican los expertos del colegio, este hábito de comer frente a pantallas "puede propiciar un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad infantil".

Comer rápido, sin masticar lo suficiente

Otro de los hábitos o comportamientos negativos que tenemos es comer deprisa, sin masticar bien los alimentos. En este sentido y según explica a laSexta.com la dietista-nutricionista Raquel Capel (@raquelwellness.nutricion), miembro de CODINMA y responsable de nutrición de Vikikateam, cuando comemos rápido no prestamos atención a lo que comemos, no tenemos una alimentación consciente. Y es importante que seamos conscientes de lo que comemos, que nuestro cerebro conecte con nuestra alimentación.

"Como mínimo, deberíamos dedicar unos 20 minutos a comer para que así nos dé tiempo realmente a conectar con esa costumbre o con ese hábito que es comer y que hemos ido quitando importancia", explica la experta. En ocasiones, por temas de trabajo, comemos muy rápido, sin apenas tiempo.

La consecuencias de comer deprisa, sin masticar lo suficiente y sin prestar apenas atención a lo que comemos serían tres. "Primero, no disfrutamos de la comida, es decir, no disfrutamos del plato que hemos preparado o que nos han elaborado. En segundo lugar, se incrementa el riesgo de tener peores digestiones e inflamación abdominal porque al comer rápido ingerimos más aire. Y en tercer lugar, como la masticación no se dá como corresponde, no se conecta realmente la saciedad con nuestro cerebro y de forma inconsciente comemos más. Los mecanismos de saciedad se desajustan complemente", explica Capel.

También comer delante del ordenador, incluso de la televisión, hace que comamos más deprisa, tal como explican los expertos de CODINMA: "Por ejemplo, hay personas a las que les puede causar ansiedad ver noticias en el momento de la comida, y eso puede tener consecuencias en su alimentación, como comer con ansiedad, más cantidad y más rápido, tal y como se desprende de un estudio realizado por la Unidad de Nutrición y Comportamiento de la Universidad de Bristol, que indicaba que al no prestar atención a la comida es muy posible que comamos más".

Por otro lado, y como reflexiona Capel, es importante darnos cuenta de por qué comemos deprisa; ya que la mayoría de las personas que lo hacen seguramente no sean conscientes de ello. "Puede ser fruto del estrés, de problemas laborales, familiares, etc. Todo ello hace que nos estemos en el momento presente, que no estemos realmente prestando atención a la comida sino a otras cosas. Nos encontramos o nos concentramos en ese problema, en la discusión del día anterior, etc. y no en nuestra alimentación".

Esto es especialmente importante con el tema del teletrabajo, ya que cuando estamos en casa trabajando podemos descuidar nuestros hábitos y comer por ejemplo, delante del ordenador o atendiendo un a un mensaje de móvil o a diversos correo electrónicos.

"Es importante que cuando teletrabajemos tengamos unos horarios más rigurosos: no vas a ser más productivo/a por comer delante del ordenador. Es clave que haya un momento de desconexión con el trabajo y que nos centramos en lo que estamos comiendo, porque esto además nos va a ayudar a rendir mejor después", finaliza Capel, haciendo hincapié en la necesidad de "conectar con el momento de comer, de saborear la comida y de tener en definitiva una alimentación consciente (estar en el aquí y en el ahora)".