Un paisaje árido. A veces verde. Pero siempre atractivo. Huellas musulmanas, síntesis de culturas con torres mudéjares que parecen alminares. Un panteón real en Sijena. Camino jacobeo y huellas de colonizadores, en esta tierra salvaje. Hablamos de Los Monegros, tierra de contrastes. Un paisaje singular modelado por lluvias raquíticas y un insistente viento. Estepas, torrollones, barrancos, bosques, saladas, sí, saladas y también cultivos. Los Monegros son un escenario insuperable que ofrece impresionantes atardecederes, tierra de horizontes abiertos e inabarcables, amplias extensiones desérticas que albergan un territorio único, algo para conocer. Diferentes rutas, para disfrutar de la naturaleza y admirar su patrimonio. Los Monegros tienen una variada oferta de ocio y cultura, de la que se puede disfrutar todo el año. Siglo a siglo, cada civilización ha ido dejando su huella. Desde los primeros yacimientos prehistóricos, hasta nuestros días. Y hay muchas cosas que no podemos dejar de ver como Las Cias en Marcén, un yacimiento musulmán. El arte mudéjar en iglesias y torres de la región. El retablo renacentista de Grañen original de Pedro de Aponte y Cristóbal Cardeñosa. El centro de interpretación de la figura de Miguel Servet, en Villanueva de Sigena, su ciudad natal o el Monasterio de Sigena, que guarda el sarcófago del Rey Pedro II de Aragón y su madre doña Sancha. Actividades de aventura en Gabarda, el aeródromo de Tardienta con propuestas sorprendentes. Senderismo entre viejas cabañeras y caminos antiguos. Recorrer en Quad el terreno, dormir bajo tierra o descubrir nuevos medios de transporte nada convencionales. Todo es posible en Los Monegros. Pero hay más en esta tierra abrupta. Repleta de matorrales, se vuelve verde con las primeras lluvias de la primavera. Pinos y sabinas dan un toque negruzco a sus laderas.Y aunque parezca mentira hay saladas, lagunas con exceso de sal, maravillosas y sorprendentes. La laguna de Sariñena, uno de los espacios naturales más importantes de esta zona. Segunda zona húmeda de Aragón y declarada Refugio de Fauna Silvestre desde 1995, hábitat y zona de paso de aves en sus rutas migratorias. Y el dance, y no es el baile que estáis pensando. Es una de las representaciones más genuinas de folclore tradicional, anterior al siglo XVI. Bailes de palos y cintas al son de la gaita aragonesa. Empezó siendo una interpretación católica y ha terminado como ceremonia de toda una comunidad. Atrévete a descubrir esta tierra que parece inhóspita, pero no lo es. Al calor de sus paisajes increíbles, de sus bellos rincones y su vivo y vibrante desierto, hay mucho que recorrer. Prepara calzado cómodo y lánzate a la aventura en el desierto.