Arévalo es uno de los municipios que representan a la Castilla más medieval. Está ubicado en pleno corazón de la provincia de Ávila, a tan solo 50 kilómetros de su capital y 58 kilómetros de Segovia. Una de las características es que sus calles empedradas nos trasladan, de manera inmediata, a una de las épocas históricas que más recordamos. Además, tienes la oportunidad de descubrir importantes monumentos y edificios religiosos que, desde 1970, han hecho posible que Arévalo sea considerado como Conjunto Histórico-Artístico.

Es un lugar lleno de magia en el que han convivido varias culturas en el tiempo. Desde la cristiana hasta la musulmana, pasando por la hebrea. De hecho, ha tenido una de las juderías más importantes de toda Castilla. Por si fuera poco, la historia de Arévalo está estrechamente ligada a uno de los personajes históricos más importantes de España: Isabel la Católica.

La que fuera Reina de Castilla residió en este municipio hasta que se casó con Fernando de Aragón. Aun así, nunca llegó a desprenderse del todo de Arévalo ya que visitaba, en numerosas ocasiones, tanto a su madre como a su hermano, el infante Alfonso. Por ese mismo motivo, con el paso del tiempo, este municipio fue adquiriendo importancia a nivel social y cultural.

Hasta tal punto que, actualmente, es considerado como la capital de “La Moraña”. Se trata de una villa absolutamente guerrera, donde las llanuras se hacen presentes a pesar de estar enclavada entre los ríos Arevalillo y Adaja. Con lo cual, la defensa estaba más que asegurada. De ahí su importancia, sobre todo, en la Edad Media.

Arévalo | Pxhere

¿Por qué Arévalo es conocida como “Ciudad de los 5 linajes”?

Su explicación es sencilla a la par que interesante. Resulta que en este lugar, cinco fueron las familias que se encargaron de gobernar estas tierras: Los Briceños, Los Sedeños, Los Montalvos, Los Verdugos y, por último, Los Tapias. De ahí el nombre con el que también se denomina a Arévalo, a modo de homenaje a estas grandes familias que hicieron tanto por esta histórica tierra.

¿Qué tengo que ver en Arévalo?

Castillo de Arévalo

Es completamente defensivo y data del siglo XV. Existen pocos vestigios, aunque está a los pies de una edificación algo nueva que comenzó en el siglo XVI y cuya finalización fue en el XX. Para apreciar su historia, debemos remontarnos 600 años atrás. Sus muros sirvieron para residencia para los nobles de la corte, como prisión e, incluso, también de cementerio.

Parecía que había quedado en el olvido pero todo cambió en 1952. ¿La razón? Se decidió instalar un espectacular granero cuya capacidad es de más de 1 millón de kilos de cereal. Funcionó hasta 1977 pero actualmente se ha dedicado un “Museo de los Cereales” ya que pertenece al Ministerio de Agricultura.

Plaza de Arévalo

Lo más bonito de esto es que, gracias a este lugar, podemos disfrutar de los pocos restos de muralla que quedan en Arévalo. Además, se puede apreciar un espectacular arco donde, al otro lado, se encuentra la conocida como “Plaza del Real”. Por aquel entonces, se ubicaba ese Palacio Real donde tenían lugar las visitas de los monarcas de la época. Desafortunadamente, poco queda en pie. ¡Una pena!

Iglesias

Uno de los puntos fuertes de Arévalo son la gran cantidad de iglesias que hay. Una a destacar es la de Santa María la Mayor, puesto que es de estilo mudéjar y su construcción está entre finales del siglo XII y principios del XIII. También es importante la de Santo Domingo de Silos o la de San Martín (conocida como la de “Las Torres Gemelas” por sus dos torres estilizadas) que perdió su función religiosa en 1911. ¿Quieres visitar más iglesias? Porque las hay. No te pierdas la de San Miguel, El Salvador, San Nicolás de Bari y, por último, la de San Juan Bautista.

Ermitas

Una de las cuestiones más mágicas de Arévalo son sus ermitas, por lo preciosas que son. Un claro ejemplo lo vemos en la Ermita de la Virgen del Camino. Se trata de un pequeño humilladero renacentista que se puede encontrar en la misma salida del conocido como “Puente de Medina”. En su interior se encuentra la Virgen del Camino, o “La Caminata”. Otra ermita a tener en cuenta en La Lugareja puesto que fue construida en el siglo XII, abandonada en 1240 y, finalmente, fue declarada como monumento histórico-artístico en 1931. ¡Espectacular!