La historia de la cueva de Altamira tiene muchos siglos pero no fue descubierta hasta 1868 por un lugareño llamado Modesto Cubillas. No fue hasta el año 1880 cuando las pinturas encontradas en las paredes y en el techo se atribuyeron al ser humano, adivinando así que serían propias del Paleolítico.

En el 1985, la cueva de Altamira fue incluida a la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO, siendo así un testimonio único de manifestaciones de los primeros humanos. Las representaciones que se encuentran corresponden a animales tales como bisontes, caballos, ciervos; pero también misteriosos símbolos de los que no se sabe aún su significado. La más grande de todas las pinturas corresponde a una cierva que mide unos 2 metros. Para realizar estas figuras, primero se grabó sus contornos con carbón para después rellenarlos con pintura roja o amarilla.

Altamira | Wikipedia (José Manuel Benito)

La visita a la Cueva tiene un coste muy bajo (3 euros la entrada general), teniendo además descuentos para grandes grupos e incluso entrada gratuita para jóvenes estudiantes, menos de 18 años o mayores de 65. Además, la guía de la cueva se puede descargar de manera gratuita en su página oficial, disponible en varios idiomas. Los horarios cambian con las estaciones, siendo más amplio de mayo a octubre, pero igualmente visitable el resto de los meses.

Por otro lado y como complemento, está el Museo de Altamira, un edificio en el que se encuentran objetos hallados en las excavaciones realizadas en los alrededores del lugar. Su misión es también la de conservación y cuidado de la Cueva de Altamira y su arte rupestre, haciéndolo accesible para los visitantes.