Situada en el extremo sur de China, la bahía de Yalong cuenta con los ocho kilómetros de playas más paradisíacos del Gigante Asiático. Su paisaje, rodeado por un conjunto de montañas selváticas, cuajado de palmeras, con arena blanca en las playas y aguas cristalinas, nos obligan a frotarnos los ojos para no creernos que nos encontramos en la Polinesia o en alguna playa del Caribe. Más si tenemos en cuenta las medias luna que forma la costa. Aquí es posible descubrir la naturaleza en estado salvaje, ya que se trata de un espectáculo submarino de corales y especies tropicales de peces de múltiples variedades y colores único. Pero no solo extasian sus aguas, sino también sus alrededores, ya que es posible realizar una excursión por su cuajado Valle de la Mariposa, donde avistar todo tipo de animales, insectos y plantas endémicas. Entre ellos, toda una muestra de mariposas a cuál más bella. El clima es Yalong está en consonancia con su 'decorado', es decir, es muy tropical, con unas temperaturas anuales que rondan habitualmente los 26 ºC y raramente suben de 30. No hay estaciones muy marcadas y es como si estuviéramos todo el año en un verano suave, de ahí que sea un destino perfecto para bucear, ya que la tranquilidad se traslada también a las mareas. Hay que sumar, además, la posibilidad de ver, tan solo haciendo snorkel, hasta nueve metros de profundidad. Sanya es la ciudad turística por excelencia de la bahía. Situada a orillas del mar de la China Meridional, es la contraria a uno de los lugares más bellos del planeta: la bahía de Halong, en Vietnam. Configurada como un lugar 100% de esparcimiento, cuenta con cinco campos de golf, de los mejores del país asiático, así como todo un mar de tiendas. Son muchos los tour-operadores que ofrecen visitar Yalong desde Hong Kong, Macao o la propia costa vietnamita. Es el mejor lugar para concluir una ruta por el Sudeste Asiático y, sobre todo, para descubrir un rincón de China que desafía todos los clichés.