La antigua capital de Birmania es una de las ciudades más asombrosas de Asia. Bagan unía varios reinos en la árida meseta del país, la actual Myanmar, junto a las riberas del río Ayeyarwady, y a dos o tres jornadas de distancia, por aquel entonces, de Mandalay.

La difícil situación en la que vive el país debido a la Junta Militar que lo gobierna no ha permitido que sus maravillosos templos estén recibiendo el mimo y el cariño conservacionista que merecen.  Conocida como 'la ciudad de las 1.000 pagodas', mantiene, sin embargo, su riqueza y esplendor, y es que su belleza no se puede aniquilar así como así. El turismo, aunque no es masivo, sigue pudiendo disfrutar de las construcciones, especialmente si se deciden por hacerlo en globo. Esto permite una de las visiones más impresionantes del Sudeste Asiático.

Y también para los que se quedan en tierra, ya que la imagen de los grandes globos surcando el cielo entre los techos de las pagodas es, sencillamente, para quedarse boquiabiertos durante un largo rato.

Esto lo saben bien en la firma Balloons Over Bagan, que ha creado una flota de globos aerostáticos de última generación, que se distinguen por su elegante color carmesí, con el logotipo de la firma en dorado. Disfrutar de unas vistas privilegiadas sobrevolando el río Ayeyarwaddy, brindando al amanecer y al atardecer desde las alturas con una copa de champán es la forma en la que se abre boca.

Con certificado de Excelencia de diferentes webs de turismo como TripAdvisor (otorgado por contar con un seguro para pasajeros de tres millones de dólares, así como un historial de seguridad impecable), los vuelos se realizan a diario entre octubre y marzo. Es un viaje pausado, ya que no soplan fuertes vientos en esta época del año, y de que todo vaya a las mil maravillas se encargan experimentados pilotos. De hecho, todos ellos tienen licencias de Reino Unido, y los globos también se construyen con los más altos estándares de la industria aeroespacial británica, concretamente en los talleres de la firma Cameron Balloons Limited, el mayor fabricante mundial de globos.

Es posible concertar vuelos a partir de los 320 dólares por persona, un precio que se eleva un poco durante la semana de Navidad y Año Nuevo. Este ticket incluye el transfer desde el hotel, así como el vuelo y la copa de champán con el desayuno. Existe la posibilidad de dar un toque 'premium' al servicio por 60 dólares más, que incluye un globo más pequeño y más privado (8 pasajeros en vez de 12) y una guía interactiva, así como unos obsequios por parte de la compañía.

Para contratar el servicio es necesario contactar con tiempo suficiente con Balloons over Bagan, ya que deben calcular los pesos de cada una de las cestas. Cuanto más equilibrado, mejor. Sin embargo, siempre hay la posibilidad de comprar un billete de 'ultimo minuto' en las oficinas de la firma en la propia Bagan, pero no se asegura que vaya a haber espacio en las cestas.

En el caso de que se decida volar en el turno del amanecer, será sobre las 6.30 - 7 h. de la mañana, estando ya de vuelta en el hotel para las 8.30 h. Según la distancia a recorrer, algunos transfer (que se realizan en autobús) recogen a los turistas a las 5.30 h, por lo que ese día toca irse a dormir un poco antes para estar despejados como para no perderse ni un minuto de las bellezas que nos esperan desde el aire. Los vuelos vespertinos son menos frecuentes porque dependen de un tiempo que no suele permitir tardes tranquilas a diario, pero no es imposible.

El viento decide dónde se aterriza. Puede ser junto a una pagoda o cerca de una granja. No hay un lugar fijo, lo cual es otro encanto de un viaje que recordaremos toda la vida.

Más información:
Ballons over Bagan


Video de 'Amazing Places on our Planet'. YouTube. Creative Commons Attribution 3.0 Unported License