Si hay una constante en los últimos años en materia de hospedaje turístico, esa es la de ofrecer un concepto diferente y único a huéspedes que, cada vez más, están cansados de hoteles convencionales. Así, no paran de abrir todo tipo de lugares en los que, además de una habitación confortable, nos ofrecen toda una experiencia. Es el mejor modo de diversificar, diferenciarse y, sobre todo, revalorizar el servicio de un buen hotel desde un punto de vista único.

Viena se ha convertido en una de las puntas de lanza de esta tendencia. La capital austriaca está viviendo todo un 'boom' de hoteles y alojamientos singulares. En ellos, adjetivos como 'pintoresco', 'único' o 'diferente', encajan a la perfección. Y lo mejor es que los hay para todos los gustos y bolsillos, algo que se agradece en ciudades como esta, donde los precios medios suelen ser bastante elevados para el turista español.

Así, por ejemplo, es posible tomar como 'centro de operaciones' para conocer los secretos de la capital imperial una antigua fábrica de vinagres. Concretamente, los de la firma Gegenbauer, un histórico edificio industrial del distrito 10 que se ha reconvertido en hotel. Erwin Gegenbauer ha encargado a los arquitectos Heribert Wolfmayr y Josef Saller la tranformación de un conjunto de edificios del año 1899 en excepcionales habitaciones de huéspedes. Pero no te creas que es una rehabilitación sin más. Allí los enchufes cuelgan del techo, las conducciones de agua están a la vista, al igual que las paredes de ladrillo y las vigas de acero. Además, en la cocina comunitaria, se aprende la producción del vinagre, la cerveza y el aceite, así como la torrefacción del café, ya que en el edificio se sigue produciendo todos ellos y pan de fabricación propia.

También pintoresco es el Trailer del Hotel Daniel. En un jardín del distrito 3 encontramos aparcada una típica caravana de aluminio reluciente. Sus 16 m² han sido remodelados de manera acogedora por expertos en decoración interior de barcos. Además de aislamiento térmico y acústico, dispone de aire acondicionado, calefacción, televisor de pantalla plana, WiFi y una bañera.

¿Que prefieres paredes? No hay problema. Pasar una noche en casa de vieneses 'auténticos' es posible en Chez Cliché ha preparado cinco apartamentos de personajes ficticios en los distritos 1 y 9. El ex-jockey Raul alquila su piso decorado en piel y madera y con silla de montar a los amantes de los caballos, la azafata Bella colecciona un montón de bonitos souvenirs de sus viajes y a Maria Theresia le encantan la música clásica y los interiores imperiales.

Los Urbanauts, un joven grupo de arquitectos vieneses, son los creadores de un concepto hotelero que convierte locales comerciales vacíos en alojamientos para visitantes. Conservan de esta manera la historia de estos antiguos comercios, talleres y estudios. Hasta el presente son ya cinco los llamados Street Lofts, cuyos nombres (La modista, El artista o El galerista) recuerdan la función original de los espacios. El check-in tiene lugar mediante una llave colocada en una caja fuerte en la entrada. Un concepto parecido a This is not a hotel, en las cercanías del canal del Danubio. En unas antiguas salas comerciales construidas a principios de siglo XX han sido instaladas tres suites de carácter individual.

Sin duda, experiencias diferentes para vivir Viena desde otro punto de vista y, sobre todo, desde las camas más surrealistas y originales del país.

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