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Asia

Al sur de Bali, en el paraíso

Alila Villas Uluwatu, 64 villas rebosantes de paz y energía

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Bali no es una más de las aproximadamente 11.000 islas que componen Indonesia. Algunos la llaman la Isla de los Dioses, otros la conocen como la joya indonesia y hay quienes simplemente se refieren a ella con una única palabra: paraíso. Está situada en un punto privilegiado, entre arrecifes de coral y costas de ensueño, al este de Java y al oeste de Lombok. Pero su encanto, el que atrae a miles de parejas, familias y a cientos de aventureros cada año, va más allá de su idílico paisaje y de su sorprendente naturaleza. Bali está llena de energía, de positivismo y de una paz y serenidad que se contagia inevitablemente al visitar cada rincón de esta maravillosa isla. Entre inmensos bosques de árboles centenarios, bellos templos e infinitos campos de arroz, Bali tiene un lugar reservado para los hoteles de lujo, lugares soñados que bien podrían ser portadas de revistas y que acogen a aquellos turistas que desean conocer este destino sin renunciar a la comodidad más exclusiva. En el punto más al sur de la isla, en la zona de Kuta, se encuentra el Alila Villas Uluwatu, un complejo situado sobre acantilados cuyas instalaciones son igual de increíbles que sus vistas al Océano Ýndico. Su acceso es sencillo, se encuentra a tan solo media hora del aeropuerto internacional Ngurah Rai, y su servicio y atención son tan impecables que logran hacer sentir a cada uno de sus huéspedes como en casa, a pesar de provenir en muchas ocasiones del otro extremo del mundo. Alila Villas Uluwatu está compuesto por 64 villas elegantemente decoradas, en las cuales el espacio es un lujo y los materiales ecológicos una filosofía. Cada una de ellas, de una o tres habitaciones respectivamente, cuenta con una piscina privada de agua salada desde la cual se pueden admirar los magníficos atardeceres y deleitarse con el brillo tan especial que el sol tiene en esta parte del mundo. El interior de cada estancia tiene una decoración contemporánea que combina a la perfección con la dosis justa de tradición balinesa –representada por piedras, madera, agua y ratán-. Los espacios comunes son sobrios y desprenden diseño por cada uno de los elementos que los conforman. Varias pasarelas unen las zonas de relajación en las que se llevan a cabo los tratamientos del Spa Alila, estancias con techo de bambú que invitan a entrar a la suave brisa marina y a todo aquel que quiera ponerse en las mejores manos. En el centro de su terraza, una gran piscina infinita de 50 metros cuadrados que invita a relajarse y a olvidarse de cualquier cosa que no sea mirar el horizonte. Los huéspedes además, disponen de una biblioteca, un gimnasio y una galería en la que se exponen piezas de arte traídas de diferentes lugares del archipiélago y antigüedades exclusivas que dejan entrever el pasado ancestral de la isla. Aquellos que no se resistan a disfrutar con los cinco sentidos de las propuestas culinarias, están de enhorabuena porque cuentan con dos restaurantes. El primero de ellos, Cire, ofrece una carta de platos occidentales de alta cocina pero elaborados con productos de la región, mientras que en The Warung es posible disfrutar de platos tradicionales balineses.

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