UN TESORO NACIONAL JAPONÉS

UN TESORO NACIONAL JAPONÉS

El rojo intenso toma el templo Daigoji

Patrimonio de la Humanidad y una de las visitas obligadas en Kioto, este templo se vuelve aun más bello en otoño. Ahora es cuando su famosa sala Bentendo cobra un marco especial, todo rojo, como el fuego que parece reflejarse en el edificio.

El templo Daigoji es un importante templo de la secta Shingon del budismo japonés. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con muchos tesoros nacionales y bienes culturales, el gran complejo de este templo abarca toda la montaña de Daigo-san, y es uno de los más grandes de Kioto. Más de 80 edificios se reparten entre la parte inferior y la parte superior de la montaña, conectados a través de una espectacular ruta de senderismo. Fuera de los habituales circuitos turísticos, no suele haber mucha gente, lo que te permitirá sentir la paz y la calma de este recinto milenario.

Al entrar en los terrenos del templo Daigoji, lo primero que nos encontraremos es el Sanboin, la antigua y elegante residencia del sumo sacerdote, que data de 1115. Sanboin es un templo imperial y dentro de este templo, se encuentra el Jardín Sanboin, un tesoro nacional que cuenta con 800 rocas. El edificio actual, fue reconstruido y ampliado, y es el lugar en el que se celebra la famosa fiesta de los cerezos en flor de Toyotomi Hideyoshi. El edificio es un excelente ejemplo de la extravagante arquitectura Momoyama que no te debes  perder.

A pocos pasos, la zona de Shimo Daigo es donde se encuentran la mayor parte de otros edificios importantes de Daigoji. Entre ellos el Salón Kondo, o sala principal, que fue construido originalmente en el año 926. 
El edificio actual fue reubicada en Daigoji en 1599 y almacena objetos de culto y una estatua del Buda Yakushi.

También en esta parte del complejo hay una pagoda de cinco pisos, que tiene 38 metros de altura, y que es actualmente el edificio más antiguo de Kyoto. Construido en 951, la pagoda es la única estructura que ha llegado intacta hasta nuestros días, a pesar de los incendios que han destruido Daigoji a lo largo de los siglos. 
Y por último la construcción más fotografiada de Daigoji, al lado de un estanque en la parte de atrás de la zona de Shimo Daigo, la sala Bentendo, especialmente hermosa a finales de noviembre, cuando se ve rodeada por los intensos colores del otoño.

También en esta zona, el Museo Reihokan, conserva tesoros y una gran colección de documentos históricos y objetos de arte del templo. Algunos de los árboles más impresionantes del templo se encuentran en el jardín de este museo, cerezos que alcanzan en abril una belleza excepcional.

En la parte de atrás de los terrenos del templo cerca de la Sala Bentendo, comienza el sendero a la Kami Daigo.

Daigoji se divide en dos partes: kami y shimo, o lo que es lo mismo, parte superior y parte inferior. La mayoría de los visitantes se quedan en la parte inferior donde se encuentran los edificios más famosos y la pagoda, pero si tienes tiempo, merece la pena subir hasta Kami Daigo, la parte superior. El camino es bellísimo y los edificios históricos se encuentran rodeados de árboles y bosques de bambú. 
Se tarda aproximadamente una hora en subir el empinado sendero pero el recorrido que pasa por solitarios pasillos de madera entre los árboles de densos bosque, es simplemente una experiencia única. Una manera diferente de disfrutar de la naturaleza, la belleza, el silencio y las vistas, que en días claros alcanzan la ciudad de Osaka.

En Kami Daigo podemos ver el Nyonindo o Salón de la Mujer, el Seiryu Gongengu, un santuario sintoísta que data de 1434, el Junteido que contiene una imagen de Kannon, la diosa de la misericordia, y el Yakushido que data de 1121 y que es un tesoro nacional, con una imagen de la Yakushi Nyorai, que se cree que fue tallada en 907. En la parte superior de la colina hay tres edificios más: Godaido, Nyoirindo y Kaisando, estos dos últimos con hermosos techos de ciprés que datan de finales del siglo XVII.

Kioto es una de las ciudades más bellas de Japón, y en otoño los colores rojos y ocres toman el mando de sus jardines, no hay nada como la magia de esta estación en este precioso rincón de Japón.

Más información:
Templo Daigoji

Marta Rivas | @rivascmarta | Madrid
| 10/10/2015

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