Europa

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St. Michael’s Mount, el homólogo británico del Mont St. Michel

A poca distancia de la costa de Cornualles se alza esta pequeña isla mareal

Es difícil no fascinarse con el esplendor del icónico Mont Saint Michel, un imprescindible de Francia y también de Europa. La marea juega con su situación, condiciona su acceso y también el ritmo de vida de sus habitantes, que están a merced de los caprichos del agua. Pero, aunque muchos no lo conozcan, tiene un homólogo en el continente, solo que este posee acento británico. Se trata del St. Michael’s Mount, una pequeña isla mareal –como se conocen a este tipo de terrenos- que está situada a 366 metros de la costa de Cornualles, en la bahía de Mount. Su atractivo es tal que, miles y miles de visitantes acceden a ella cada año, sin nada que envidiar a su homóloga francesa, el Mont Saint Michel, en Normandía, la cual ostenta el privilegio de ser mundialmente conocida. El castillo del St. Michael’s Mount fue utilizado en la película Drácula de 1979 y apareció en Johnny English, estrenada en 2003, en cuyo argumento el castillo era el de Pascal Sauvage. Aparentemente, la isla está aislada pero se encuentra unida a la localidad de Marazion por una calzada artificial de granito que se construyó para que los visitantes accedieran a ella cuando la marea está baja. Se cree que en épocas pasadas, esta isla era utilizada como un puerto estratégico para el comercio de estaño. Pero, hoy en día, en ella –conocida por los lugareños con el nombre de El Monte- existe un ambiente tranquilo en el que se pueden descubrir un gran número de especies sub tropicales y vegetación de todo tipo. En un principio, en el siglo VIII, en la isla existió un antiguo monasterio y posteriormente perteneció a la orden religiosa benedictina. Se convirtió en un destino para peregrinos de todo el mundo y dicen que entre 1262 y 1263 en la isla ocurrieron cuatro milagros. Pero también el St. Michael’s Mount ha sido testigo de batallas y luchas a lo largo de sus siglos de historia. Sin embargo, durante generaciones y desde el siglo XVII, el castillo ha pertenecido a la familia St. Aubyns. Y, actualmente, vive en él un barón descendiente del primer habitante del castillo. La familia llegó a la isla cuando el coronel John St. Aubyn fue nombrado Gobernador de la misma y en 1954, Francis St. Aubyn –padre del cuarto barón- firmó un contrato de arrendamiento con National Trust de 999 años, para que la familia pueda seguir viviendo en él. La isla es misteriosa y seductora, y la naturaleza le ha premiado con una enorme belleza. Merece la pena visitar el interior del castillo, pero también recorrer sus jardines o escalar a lo más alto de las torres para disfrutar de las vistas. Sus habitantes viven en casas frente al mar, con paisaje ante sí inmejorable y una mezcla equilibrada entre la vida moderna y la tradicional. La cima de la isla está coronada por una iglesia y en el castillo hay numerosas reliquias de otras épocas, desde armaduras a baterías de cañones y muebles antiguos. La capilla data del siglo XV y tiene una torre con almenas, mientras que la capilla situada en la playa marca el lugar en el que los peregrinos acudían a adorar a la Virgen María. Sorprendentemente, aún funciona un ferrocarril subterráneo que los mineros construyeron en 1900 para comunicar la isla con la costa de Cornualles, aunque este no puede visitarse debido a la pendiente que tiene. El St. Michael’s Mount es uno de los puntos más atractivos del paisaje británico y cruzar su calzada de granito para llegar a él resulta una experiencia muy recomendable.

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| 02/03/2015

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