Escocia tiene una isla en su cabeza... en realidad, un conjunto de ellas -las islas Hébridas Exteriores- del que su isla más grande, Lewis and Harris, es además la tercera en tamaño del archipiélago de las Islas Británicas. Este pequeño archipiélago escocés es un paraje natural de gran belleza en el que destaca la isla Lewis and Harris que es una y única aunque, al hablar de ella, solamos hacerlo como si fueran dos, la isla de Lewis y la isla de Harris. Hoy viajamos a la isla de Harris porque en ella se encuentra una de las playas más bonitas de Escocia, Luskentyre, y, sobre un pequeño acantilado con vistas a esa playa, un discreto alojamiento muy self service regentado por Agnes y Bill. Se trata de una casa sencilla sin más lujo que las impactantes vistas en todas sus ventanas y también desde su patio, donde podrás sentarte al caer la tarde con la isla Taransay al fondo mientras el arrullo del mar te permite sentir, de verdad, que has huído del mundanal ruído y te has zambullido del todo en la naturaleza más plácida. Claro que, además de disfrutar del pequeño apartamento con cocina completamente equipada, desde este lugar podrás descubrir la Isla de Harris; si lo tuyo es el golf, allí podrás practicarlo en un campo de nueve hoyos y junto al mar que pasa por ser de los más pintorescos del mundo; las excursiones en barco son irrenunciables porque harán que te lleves una idea mucho más real del archipiélago que has elegido para pasar tus vacaciones; el sederimo es otra de las actividades que no querrás eludir porque así, paso a paso, se vive la isla de Harris y se conoce su playa más bella, la de Luskentyre. La Isla de Harris es un destino pensado para descansar, para olvidar horarios y deberes y regalarte unos días sin tareas por hacer, sin más obligación que la de disfrutar cada minuto que pases en ella. Si además eres de los que siente cierta pasión por la cocina, el Self Catering & B&B pondrá el lugar y el espacio para que saques a relucir al chef que llevas dentro y prepares el menú. El café y la copa sírvelos en la terraza, mirando al mar y al majestuoso paisaje que forman las islas Hébridas Exteriores, en la cabeza de Escocia.