Entre el golfo de Trieste y la costa de Kvarner, en Croacia y Eslovenia, se encuentra localizada esta península. Es un lugar marcado por la diversidad de sus gentes, sus culturas y sus lenguas. Actualmente es un destino esperando a ser descubierto, y que derrocha belleza y naturaleza a partes iguales. Sin duda, disfrutaremos de sus playas y calas, donde podremos relajarnos con un buen libro.

Las ciudades más importantes de Istria son: Pula, Poreč, Rovinj, y Novigrad. Los protagonistas del origen de este territorio son los piratas. Exactamente, no habéis leído mal, los piratas. Ellos habitaron la península hasta que los romanos consiguieron expulsarles en el año 177 a.C.

Península de Istria | Public Domain Pictures

Como gran parte de la cuenca mediterránea, Istria perteneció al Imperio Romano, adoptando así su cultura, su lengua y sus costumbres. Este es uno de los rasgos que aún hoy en día se pueden percibir, y que contribuyen que este lugar sea único.

Descubriremos lugares como el sistema montañoso de Ucka, declarado Parque Natural gracias a la riqueza de su flora y fauna. Además, el paisaje cuenta con un atractivo que parece de otro mundo, tal atractivo viene de las numerosas grietas y cuevas que pueblan las paredes montañosas. Si te encantan las rocas y sientes debilidad por la espeleología, no puedes irte sin visitar la gruta de Pazin. En ella se inspiró el autor francés Julio Verne, para escribir su célebre libro Viaje al centro de la Tierra.

Anfiteatro de Pula | Imagen de Diego Delso en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0

En esta península hay mucho que ver tanto en la naturaleza como en sus ciudades. De esta forma, en Pula debemos visitar el inmenso patrimonio del que gozan como el Anfiteatro o Pula Arena, construido entre el año 27 a. C y el 81 d. C., es el único anfiteatro que conserva cuatro torres y los tres órdenes arquitectónicos clásicos preservando su altura. En esta ciudad también veremos el Arco de los Sergios, Porta Germina, el Templo de Augusto, la muralla o el Fuerte Kaštel.

En la ciudad de Poreč nos encontraremos con la Basílica Eufrásica, que data del siglo VI. No es de extrañar que sea su monumento principal, pues Conjunto episcopal de la Basílica en el centro histórico de Poreč-Parenzo, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Éste incluye, además de la basílica, la sacristía, un baptisterio, un campanario y el palacio episcopal. Lo más característico de la basílica son sus hermosos mosaicos que decoran el ábside del santuario y están considerados, por muchos expertos, como una de las representaciones magistrales del arte bizantino.

Rovinj | Imagen de Paul 14 en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0

Por su parte, la ciudad de Rovinj alberga el Pantano de Palud, que constituye una reserva natural habitada por diferentes especies de aves. Rovinj es una ciudad de contrastes, no podemos irnos sin hacer una visita a sus famosos Leones de San Marcos, y ver la iglesia de Santa Eufemia. Algunos de sus habitantes aun hablan istriano o rovignese, una lengua romance que fue muy difundida por esta zona de Istria.