Europa

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Los fascinantes antiguos hayedos de Alemania

Maravillas de la naturaleza al amparo de la UNESCO

Un fascinante escenario, un mundo mágico, bosques milenarios, y las señoras del bosque, las hayas. Los bosques caducifolios en otoño son uno de los mayores espectáculos visuales que se pueden encontrar en la naturaleza. Hoy viajamos a Alemania, un país que aún conserva grandes y extensos ejemplares de estos antiguos moradores, los hayedos. Comenzamos el viaje a orillas del Mar Báltico. Un paisaje ancestral de rocas cretáceas y el mar, que se unen en el Parque Nacional de Jasmund en Rügen. Al borde de los acantilados, en una ubicación inexpugnable, esta región ha conservado sus bosques librándolos de la explotación forestal. Hoy son una auténtica selva virgen. El Parque Nacional de Jasmund es una reserva natural en el norte de la isla Rügen en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en Alemania. Famoso por tener los escarpados cretácicos más grandes de Alemania, los Königsstuhl, o "Silla del Rey". Altos acantilados en una franja de más de 10 kilómetros que llegan a medir 161 metros sobre el nivel del Mar Báltico. Los bosques, de hayas rojas, originarios del Siglo XIII, siguen intactos en una planicie de este maravilloso parque natural. Un poco más al sur, a solo una hora en coche de Berlín, Grumsin, en Brandeburgo, fascina por la variedad de sus extensos bosques y terrenos en la reserva de la biosfera de Schorfheide-Chorin. Profundas depresiones y sierras que albergan glaciares de la última glaciación. Los hayedos de Serrahn del Parque Nacional de Müritz, de Mecklemburgo-Antepomerania son también espectaculares. Durante años estos bosques fueron protegidos por los Grandes Duques de Mecklemburgo-Strelitz gracias a su pasión por la caza y se libraron así también de cualquier explotación. Naturaleza virgen en la que surgió este paisaje de hayas, lagos y pantanos. Un lugar excepcional con más de 660 kilómetros de senderos y más de 130 bosques de hayas legendarias entre misteriosos humedales. En Turingia, en el corazón del país, los hayedos del Parque Nacional de Hainich fueron en época de las dos Alemanias, terrenos militares de acceso restringido. Así se mantuvo intacta la flora y la fauna en la mayor zona de hayedos de Europa. Este espléndido paraje natural es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Impresiona la diversidad de especies de árboles, y en primavera la alfombra de flores silvestres que cubre el suelo forestal. Bosques salvajes donde crecen musgos y hongos, un auténtico bosque de cuento de hadas. Si deseas apreciar los colores del otoño desde arriba, puedes subir a la copa de los árboles a través de una torre de 44 metros de alto y caminar por un sendero que serpentea en dos bucles, cada uno de 238 a 308 metros de longitud en las alturas. Pero no vas a estar solo ahí arriba, te acompañarán murciélagos, pájaros carpinteros y otros habitantes de la selva. En los rocosos y escarpados terrenos del Parque Nacional de Kellerwald-Edersee en Hesse el hayedo se extiende hasta el límite natural.  El senderismo aquí, permite descubrir bosques míticos y hermosas bahías que serpentean por el lago Edersee y que se adentran en los bosques, casi parecen fiordos. Los antiguos bosques de hayas de Alemania, son ejemplos de la evolución biológica y ecológica post-glacial y son  indispensables para la comprender  la propagación de las hayas en el hemisferio norte. Patrimonio Mundial en 2007 estos bosques son una de las maravillas naturales del continente europeo. Imágenes Germany travel

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| 28/02/2015

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