Escocia quiere reivindicarse como uno de los destinos a tener en cuenta por los más gourmets, de ahí que haya decidido declarar este 2015 como el Año de la Gastronomía. Durante estos doce meses, la región va a volcarse en demostrar que sus especialidades gastronómicas son de otro mundo, tanto las más conocidas como aquellas que aún están por descubrir en el imaginario universal.

Entre los primeros, cómo no, se encuentra el whisky, sin duda la ‘bebida nacional’. El destilado es uno de los protagonistas de esta conmemoración, especialmente durante el mes de mayo, coincidiendo con el Día Mundial del Whisky, el 15, y que, por caer en viernes, va a animar a muchos a celebrar un fin de semana largo honrando a la bebida de malta. Pero antes, las celebraciones comienzan con el popular festival Sprit of Speyside y continúan con el Whisky Strammash de Edimburgo, para finalizar con el alegre ambiente del Feis Ile, el festival de Islay.

Son varias las rutas turísticas en torno a las destilerías. Este año se ha abierto una nueva en Tarbert, en la isla de Harris, que se ha convertido ya en la más importante de esta zona del norte de las Islas Hébridas Exteriores. Además, la destilería de Arbikie, en Angus, ya ha comenzado a mostrar a los visitantes su proyecto ‘de la huerta a la botella’. Está produciendo sus primeras remesas de vodka, whisky y ginebra con ingredientes de su propia huerta, con el objetivo de revolucionar la coctelería. Además, ha empezado a ofrecer una ginebra ultrapremium, así como catas.

No todo es beber. En Arbroath, una ciudad costera al norte de Edimburgo, han decidido hacernos la boca agua con los mejores ahumados, elaborados sobre fuego de leña y que consigue que las láminas del pescado se deshagan en la boca. Mientras, en la costa occidental, se ha creado una Ruta del Marisco, en la que pariticpan restaurantes y cofradías de pescadores, con la ciudad de Argyll y su costa escarpada como marco incomparable.

Otra ruta que toma protagonismo en el Año de la Gastronomía es la del Chocolate de Perthshire, la ciudad con más chocolaterías artesanas de Escocia y que elabora las tabletas que luego se pueden degustar en Claridges, el restaurante Royal Hospital Road de Gordon Ramsay o Harvey Nichols. Visitar estos centros del cacao permite conocer cómo a este fruto tropical se le añaden ingredientes locales para hacer del escocés un chocolate completamente diferente. Y si viajamos en verano y tenemos miedo de que se derrita la tableta, cambiamos el destino por el Castillo de Douglas, donde se encuentra el Cream O’Galloway, la fábrica de helado escocés.

Más sencilla es la oferta de Aberdeen: el pan de mantequilla, también conocido como ‘rowie’, un bollo de pan salado que se desayuna con mantequilla y mermelada. Contrasta con la capital, Edimburgo, que vuelve a ser la ciudad de Reino Unido con más estrellas Michelin tras Londres, con un total de cinco de las 16 de todo el país. El más laureado es el restaurante Andrew Fairlie, con dos estrellas y un menú donde la estrella es la langosta ahumada, además de las mollejas caramelizadas.

Imposible no disfrutar y relamerse este año en Escocia, con o sin un trago de whisky al lado. Y si vamos por nuestra cuenta, para dejarnos sorprender, nada como buscar el sello Taste Our best, una acreditación que garantiza que se sirven ingredientes escoceses frescos de temporada y que se muestra en todo tipo de establecimientos en con una placa morada.

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