En 1880 la autora suiza Johanna Spyri escribió un libro infantil en el que contaba la historia de una niña huérfana que debía irse a los Alpes suizos para vivir con su, al principio, gruñón abuelo. Tal fue el éxito de esta historia que se tradujo a muchos idiomas y se llevó a la televisión. Y esa serie ha pasado de generación en generación, pues somos muchas las personas que, sin importar la edad que tengamos, hemos visto dichos episodios de dibujos animados.

Heidi es una niña curiosa y alegre que pronto se gana el afecto de su abuelo. Además, vive grandes aventuras junto a sus amigos Pedro, Clara, Niebla, Pichí y las cabras en las montañas. Y no son unas montañas ficticias, sino que Spyri se inspiró en el pueblo suizo de Maienfeld. Así, aunque la historia de la niña se ambiente en una aldea llamada Dörfli, es a Maienfeld a donde debes dirigirte si quieres disfrutar de un día diferente viendo de cerca el lugar en el que se inspira la historia.

Si vas hasta Maienfeld en coche verás que desde kilómetros antes se anuncia el camino para llegar a Heidihof: allí es donde deverás aparcar el vehículo para hacer la visita. Una visita que empieza en Heididorf, el pueblo de Heidi, lugar en el que podrás acceder a la casa-museo. La entrada es algo cara, pero si has llegado hasta allí no te importará pagarla.

Maienfeld, Suiza | Pixabay

Te encontrarás con una casa blanca de tres pisos con tejados y ventanas de madera. En la planta baja se encentra el establo; en el primer piso está la sala de estar, la cocina, el baño y la habitación del abuelo y, en el piso superior, la habitación de Heidi. Esta casa representa ser la casa de invierno de Heidi. Esa a la que bajan a vivir el abuelo, ella y Niebla en los meses de frío y que el abuelo debe reconstruir. Sin embargo se parece más a la casa de verano: la que probablemente recuerdes.

Después de ver esta casa-museo en la que podrás ver una exposición sobre la autora, observar e incluso tocar cada uno de los objetos y muebles (incluida la silla de ruedas de Clara), podrás decidir si continuar o no con la visita. Y es que una hora hacia arriba por la montaña, más en concreto al final de un camino llamado Heidi-weg, se encuentra la verdadera casa de Heidi. Esa cabaña solitaria, rodeada solamente de montañas altas y verdes, donde pasan la mayor parte del tiempo. Si optas por subir, por el camino encontrarás 12 paradas en las que se narra la historia de la escritora.

Además, debes saber que puedes visitar una tienda en la que hacerte con algún que otro recuerdo. Visitar la oficina de correos más pequeña de Suiza en la que tienen un sello específico del pueblo de Heidi. O acercarte al recinto de animales, en especial cabras, que hay al lado. Desde allí también hay unas vistas muy bonitas de los Alpes suizos, por lo que puede ser un buen punto para acabar la visita a Maienfeld, el pueblo en el que volver a tu infancia.